El nuevo SUV eléctrico de Polestar llega dispuesto a competir en lo más alto del mercado. El Polestar 3 no es un modelo cualquiera: combina diseño escandinavo, tecnología avanzada y un enfoque claro hacia el rendimiento. Sin embargo, este primer análisis también deja al descubierto algunos aspectos mejorables que no pasan desapercibidos.
Con una propuesta ambiciosa y un precio acorde a su posicionamiento, este modelo busca rivalizar con lo mejor del segmento premium eléctrico.
Un SUV eléctrico de altos vuelos
El Polestar 3 Long Range Performance se presenta con cifras contundentes: 517 CV (380 kW), tracción total y una batería de gran capacidad con 111 kWh brutos (107 kWh netos). Sus 4,90 metros de longitud refuerzan su presencia en carretera, mientras que su precio, en torno a 95.500 euros, lo sitúa directamente entre los SUV eléctricos más exclusivos.
Sobre el papel, todo apunta a un modelo diseñado para destacar tanto en prestaciones como en refinamiento.
Calidad interior y experiencia tecnológica
Uno de los puntos más destacados del Polestar 3 es su habitáculo. La marca apuesta por una calidad de materiales impecable, con un enfoque minimalista que refuerza su identidad premium. El sistema de infoentretenimiento, dominado por una gran pantalla táctil, ofrece múltiples funciones y una integración tecnológica avanzada. Además, el sistema de sonido Bowers & Wilkins eleva la experiencia a un nivel cercano a la alta fidelidad.
Eso sí, no todo es perfecto: la dependencia de los controles táctiles puede afectar a la ergonomía, haciendo que algunas funciones no sean tan intuitivas como deberían en el uso diario.

Dinámica: uno de los mejores de su categoría
En marcha, el Polestar 3 brilla con luz propia. Se trata de uno de los SUV eléctricos más satisfactorios de conducir, gracias a un equilibrio muy bien conseguido entre confort y deportividad.
La entrega de potencia es contundente, pero dosificable, y el conjunto transmite seguridad y precisión en todo momento. Es un coche que invita a conducir, algo que no siempre es habitual en este tipo de vehículos.

Consumo y autonomía: su gran asignatura pendiente
El principal punto débil del Polestar 3 aparece en el apartado de eficiencia. En condiciones reales, el consumo se sitúa entre 27 y 32 kWh/100 km, una cifra elevada que limita la autonomía práctica a unos 300-320 kilómetros.
Este dato puede suponer un inconveniente importante para quienes buscan un SUV eléctrico para largos viajes, en especial dentro de un segmento donde la eficiencia empieza a marcar diferencias clave.
Un modelo de transición en Polestar
Otro aspecto interesante es el papel que juega en este modelo dentro de la marca. El Polestar 3 se percibe como un vehículo de transición, al compararlo con el Polestar 4 y lo que está por llegar con la futura plataforma SPA3 Platform.
Esto no le resta valor, pero sí plantea dudas sobre su posicionamiento a medio plazo dentro de la gama.

Primeras conclusiones
El Polestar 3 es un SUV eléctrico que destaca por diseño, calidad y comportamiento dinámico, posicionándose como una de las propuestas más atractivas del segmento premium. Sin embargo, su consumo elevado y ciertos problemas de ergonomía impiden que sea redondo. Es un coche muy disfrutable al volante, pero que exige concesiones en eficiencia y usabilidad.
En definitiva, un modelo tan ambicioso como imperfecto, que demuestra el potencial de Polestar… aunque también deja claro que lo mejor de la marca aún está por llegar.
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