El mal estado de los neumáticos, entre las principales causas de accidente en invierno

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El mal estado de los neumáticos, entre las principales causas de accidente en invierno
Javier Jimenez
Javier Jimenez

Con la llegada del frío y las lluvias, es más que recomendable prestar especial atención al mantenimiento de los neumáticos. Esta sencilla práctica nos ayuda a evitar posibles averías, además de garantizar la seguridad del conductor y sus acompañantes.


Según los datos recopilados por la compañía Euromaster, especializada en el cuidado y mantenimiento de vehículos, el mal estado de los neumáticos está detrás del 30% de las incidencias registradas durante los meses de invierno en las carreteras españolas.

Por ello, es muy importante un correcto mantenimiento del neumático con especial atención a la profundidad del dibujo, clave para una buena evacuación de agua. Y es que, si bien el límite legal es de 1,6 mm, la práctica nos muestra que por debajo de 4 mm esa evacuación con la calzada mojada no es todo lo correcta que debiera.

Neumáticos invierno

En este sentido, Euromaster recuerda la importancia de montar un neumático de invierno en nuestro vehículo con prestaciones específicas para el frío, la lluvia e incluso condiciones de nieve. Otra alternativa es montar cubiertas que sirvan para cualquier estación -denominadas »all season»- y que no vean limitadas sus prestaciones por las temperaturas y condiciones climatológicas. Además, a pesar de ser poco conocida, existe una nueva línea de cubiertas de verano con certificación para invierno.

No revisar el nivel del líquido refrigerante puede desembocar en una avería bastante cara

Otro de los problemas mecánicos más habituales en invierno tiene que ver con el líquido refrigerante. En este sentido, es necesario comprobar que no haya perdido propiedades anticongelantes. De ser así, una operación que cuesta apenas 50 euros puede multiplicarse hasta, como mínimo, los 1.000 euros al causar una rotura del motor.

En muchas ocasiones se trata de inversiones mínimas que pueden evitarnos un disgusto. Un buen ejemplo son los limpiaparabrisas, que deben hacer un buen barrido de las lunas cuando llueve pues, de lo contrario, por mucho que el sistema de frenado del vehículo esté perfecto, si el conductor no tiene correcta visibilidad no hay frenos que valgan. Como se suele decir »hombre prevenido vale por dos».

Otros elementos del coche a revisar con la llegada del frío son las luces y la batería. Este último elemento sufre especialmente con los cambios de temperatura. Además, teniendo en cuenta las restricciones de movilidad actuales en muchos puntos de la geografía española, que suponen menos rodaje para el coche, es más probable que falle.