Mercedes Benz F 015: el automóvil, en su versión 2.0

Según Mercedes, el coche autónomo llegará… hacia 2035

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Según Mercedes, el coche autónomo llegará… hacia 2035
Álvaro Sauras
Álvaro Sauras
El Mercedes F 015 no es un coche construido para experimentar con la conducción autónoma, sino uno concebido para experimentar con sus consecuencias. Para explorar las claves de la interacción entre los coches autónomos y sus propietarios, los demás conductores y los peatones... en el entorno de las megaciudades del futuro.


El 29 de enero de 1886, la oficina de patentes del Kaiser Guillermo I concedía a Karl Benz la patente número 37435 para su invento, el «vehículo propulsado por un motor de gasolina». Y, aunque antes hubo otros vehículos autopropulsados, este hito histórico es el que suele considerarse como el principio de la historia del automóvil. Al menos, del automóvil que conocemos hoy en día. Pero, como todos sabemos, los automóviles actuales adolecen de ciertos defectos, muchos de los cuales están relacionados con el componente que presenta más variabilidad en cuanto a su calidad de construcción, prestaciones y desempeño: el conductor.
Aunque la idea de reemplazar al conductor por un sistema de piloto automático actualmente sigue siendo una fantasía de la ciencia ficción, los primeros experimentos llevados a cabo por fabricantes de coches como Mercedes, así como por otros agentes que nada tienen que ver con la industria del automóvil, como Google, han demostrado que un coche autónomo, aunque actualmente sea industrial, económica y legalmente impensable, es técnicamente viable. Y eso, es casi como garantizar que, tarde o temprano, habrá coches sin conductor pululando por las calles.

Interior del Mercedes F 105Y, aunque estamos todos acostumbrados al hecho de que todo coche requiere un conductor, lo cierto es que el automóvil, al igual que por ejemplo un ascensor, tiene más sentido sin conductor, de la misma forma que un ascensor con ascensorista se nos antojaría hoy un invento inacabado.

Habiendo inventado el automóvil versión 1.0, no hace falta decir que a Mercedes le gustaría ser también la primera marca en comercializar el primer automóvil ‘definitivo’; el primero sin conductor.

El F 015 es un estudio conceptual acerca de cómo podría ser ese coche 2.0. Y hemos tenido la oportunidad de experimentar de primera mano algo parecido a un ‘test drive’ del año 2035, subiendo a bordo del F 015 para hacernos una idea de cómo podrían ser las cosas dentro de dos décadas -puede que dentro de más y, según Mercedes, con casi toda seguridad nunca antes-.

Más allá de su aspecto galáctico -y de sus llantas de 26» de diámetro, un detalle imprescindible en cualquier prototipo que se precie-, el F 015 sugiere una serie de cambios conceptuales.

Mercedes F 105Según Mercedes, es probable que la revolución autónoma comience con un ataque simultáneo en dos frentes: conducción automatizada en autovía -un entorno relativamente controlado y libre de imprevistos- y aparcamiento automático -un entorno en el que los coches se moverán por debajo de los 10 km/h que la convención de Viena establece como el techo máximo para el funcionamiento de vehículos dotados de sistemas de dirección automatizados… y una velocidad lo suficientemente baja como para estar razonablemente seguros de que somos capaces de parar el coche antes de que llegue a atropellar a nadie-. Por supuesto, el F 015 incorpora ambas funciones a la perfección, de forma que el concepto de ‘ir a por el coche’ se verá transformado en el de ‘llamar al coche’ para que venga a por nosotros. Eso, probablemente se seguirá haciendo con un teléfono móvil o con lo que sea que reemplace al teléfono móvil.

De cara a recogernos, el F 015 ofrece cierta capacidad de configuración. Por ejemplo, podemos especificar el número de plazas que se ocuparán, cuáles serán estas y hacia dónde deben de estar orientados los asientos -esto podría tener cierta relevancia, por ejemplo, cuando enviemos al coche, vacío, a recoger a alguien-.

Por supuesto, el F 015 es eléctrico… igual que lo sería su alter ego en el futuro. Prescindir de un motor convencional, un depósito de combustible… permitirá disfrutar de coches con una cota de batalla -la distancia entre los ejes- mucho mayores que las actuales sin que por ello los vehículos ganen mucha longitud. Por ejemplo, el F 015 mide 5,20 metros de largo, pero ofrece una batalla mayor que un Maybach. Además, al no tener que configurar el interior como dos filas de bancos, los pasajeros delanteros y traseros pueden compartir un espacio común… que se traduce en más espacio libre para todo el mundo.

Mercedes F105 prototipoMercedes F 105 prototipo

Una vez a bordo, la tarea de controlar el F 015 se parece muy poco a conducir: es tan sencillo que puede realizarlo cualquiera… incluso si no sabe muy bien cómo funciona el coche. En esencia, basta con definir el punto de destino y seleccionar el grado de agresividad de la conducción que queremos que practique el F 015. Deslizar el control táctil hacia la posición slow se traduce en una marcha más suave, aceleraciones máximas inferiores y amortiguación más absorbente. Llevarlo hacia la posición fast, en cambio, incita al F 015 a exprimir al máximo la relativa flexibilidad que otorgan las normas de tráfico para reducir al mínimo la duración del viaje… aunque eso se traduce en movimientos de dirección más incisivos y frenadas más intensas que sacuden con más fuerza a los pasajeros y transmiten la impresión de que, como el conejo de Alicia, el F 015 se acaba de dar cuenta de que llega tarde a algún sitio.

Detrás de la butaca delantera derecha, el F 015 cuenta con un volante y dos pedales escamoteables. Según Mercedes, servirán para que los clientes puedan conducir por sí mismos cuando les apetezca. La marca alemana asegura que, incluso dentro de dos décadas, es probable que el funcionamiento de un volante y dos pedales le resulte evidente a casi cualquiera que se monte en el coche… y que por eso creen que esta clase de interfaz será preferible a, por ejemplo, un joystick… a pesar de que, por supuesto, no existirá ninguna conexión mecánica entre ese volante y esos pedales y las ruedas o el sistema de frenos -que, por supuesto, renunciará al actual principio de funcionamiento basado en la fricción para frenar al coche a base de ‘regenerar’ el 100% de la energía cinética recuperable-.

Mercedes F 105El exterior del F 015 está cubierto de una pintura que asemeja una masa metálica líquida que, según Mercedes, es utilizada con frecuencia en prototipos -para dar un toque futurista-, pero no se utiliza en producción porque tiende a ofrecer acabados poco uniformes. Al margen del acabado metálico del exterior, Mercedes está bastante convencida de que, en el futuro, una de las prestaciones primordiales de sus modelos será la perfecta privacidad para los ocupantes, de forma que el F 015 no incorpora ningún mecanismo que permita hacer visible su interior… aunque el exterior resulta perfectamente visible desde dentro.

Para paliar en cierta medida esta frialdad en la interacción con el resto de usuarios de la vía, Mercedes ha dotado al F 015 de un interfaz basado en colores que le permite comunicarse, sobre todo con los peatones. Y es que, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, un coche autónomo tendrá claras sus intenciones con bastante antelación… y compartir esas intenciones con el resto de usuarios de la vía será clave para incrementar la aceptación de los vehículos híbridos.

Así, cuando el F 015 se está moviendo en modo autónomo, sus faros delanteros se iluminan en color azul -cuando al volante se encuentra una persona, emiten luz blanca, como unos faros led convencionales-. Y cuando el F 015 detecta a un peatón, ilumina en su parrilla delantera un punto luminoso cuya posición depende de la dirección desde la que el peatón está mirando al F 015 y su tamaño de la distancia a la que se encuentra el peatón. De esta forma, los peatones pueden saber, no ya que el F 015 ha visto un peatón, sino de les ha visto, en concreto, a ellos -de forma que, de entrada, no va a atropellarles-. Además, un sistema láser capaz de proyectar líneas de colores sobre el asfalto sirve para comunicarse con los peatones de formas más sofisticadas: es posible indicar la trayectoria que piensa seguir el F 015, mostrar pasos de peatones animados y, en el caso de que todo eso falle, también es capaz de recurrir a la voz como interfaz con los peatones.