Ayer pudimos ponernos al volante del renovado Hyundai Ioniq 6, una berlina eléctrica que, con esta actualización, da un salto más grande de lo que parece a simple vista. Sigue siendo un coche cómodo y muy agradable de conducir, pero ahora llega con un enfoque más redondo, más eficiente y con detalles estéticos que lo acercan a lo que Hyundai quiere que sea su gama IONIQ a partir de ahora.
La marca aprovechó la presentación para dejarnos claro el año que viene llegará el Ioniq 3, un compacto que luchará en uno de los segmentos más complicados, y, en marzo, el espectacular Ioniq 6 N con más de 650 CV.
Una estética más afinada y un trabajo aerodinámico muy elaborado
En persona, el Ioniq 6 mantiene ese estilo limpio, casi minimalista, que juega con curvas suaves y superficies muy cuidadas. El coeficiente aerodinámico se queda en solo 0,21, un dato que se entiende nada más verlo: frontal revisado, parachoques más integrados y unas nuevas luces LED paramétricas que le dan un toque más moderno.
Los retrovisores digitales vuelven a estar presentes y, al contrario de lo que ocurría en los primeros prototipos, su integración es ahora más natural. También cambian las llantas, con diseños de 18 y 20 pulgadas, y el N Line añade un paragolpes delantero de aspecto más deportivo, detalles en negro brillante y una imagen general algo más musculosa sin resultar exagerada. Esta versión es ligeramente más larga, aunque en vivo no se aprecia salvo si lo comparas con el modelo previo.
En la parte trasera, Hyundai ha optado por mantener un diseño limpio y atractivo, con un único alerón y unas luces unificadas.

Un interior más amplio y mejor aprovechado
Dentro, el Ioniq 6 sigue apostando por un ambiente muy tecnológico, pero ahora transmite una sensación de mayor amplitud. Los asientos delanteros “Relax” ayudan a esa idea de confort que Hyundai siempre ha querido destacar en este modelo. La doble pantalla de 12,3 pulgadas cada una, forma un único bloque y la iluminación ambiental bicolor crea un ambiente bastante agradable.
Hay dos configuraciones principales: una más clara con toques gris oscuro y otra completamente en negro. El volante mantiene su diseño minimalista, pero añade un sistema de iluminación que interactúa con diferentes funciones del coche, algo curioso en el día a día.
La consola central tipo puente con botones es uno de los puntos más destacados de esta berlina, ya que por fin una marca entiende la necesidad de no retirar la vista de la carretera.

Tecnología y seguridad
El equipamiento tecnológico incluye carga inalámbrica de alta potencia, USB de 100 W, sistema Bluelink con actualizaciones OTA, sonido Bose, head-up display y control de climatización por zonas. En seguridad integra la última evolución de Hyundai SmartSense, con asistente en autopista, control de crucero avanzado, visión periférica, frenada automática en múltiples situaciones y ayudas de aparcamiento que ahora permiten maniobras remotas.

Versiones, autonomías y rendimiento
La gama se estructura de forma muy sencilla: tracción trasera o tracción total, con dos tamaños de batería (uno en la de tracción total). La de acceso es de 63 kWh, mientras que la más capaz llega a los 84 kWh. El modelo más básico con la batería de acceso puedes ya llegar a homologar 521 kilómetros con 170 caballos y 350 Nm.
El motor más equilibrado es el de 229 CV con batería grande y tracción trasera: tiene suficiente fuerza para mover el coche con soltura, mantiene consumos muy contenidos y permite aprovechar al máximo la aerodinámica, homologando hasta 680 kilómetros. Para quien busque algo más, la versión de tracción total, con dos motores, llega hasta los 325 CV, 605 Nm y 650 km de autonomía, con una respuesta que, sin ser deportiva, se siente contundente.
La carga vuelve a ser uno de los puntos fuertes del modelo. Con arquitectura de 800 V, admite potencias muy elevadas y puede recuperar hasta 325 km en solo 15 minutos, siempre que el punto de carga lo permita, así como pasar de 10 al 80 % en 18 minutos.
Además. el maletero principal ofrece 401 litros, a los que se suman 45 litros adicionales en el pequeño compartimento delantero. No es el más grande del segmento, pero su boca es amplia y el espacio bien aprovechado.

En marcha
Aquí es donde realmente podemos hablar con propiedad, porque la experiencia ha sido muy positiva.
El Ioniq 6 N Line, que es el que nosotros probamos, conserva esa filosofía de berlina eléctrica pensada para viajar, pero con un toque dinámico añadido. En marcha transmite una sensación de solidez, con una suspensión que filtra muy bien los baches y una comodidad realmente agradable.
La dirección tiene un punto de firmeza que hace que el coche entre en las curvas con más precisión, pero sin caer en comportamientos secos o incómodos. Es un coche que invita a conducir relajado, aprovechando el par instantáneo y la suavidad del sistema eléctrico. No es un modelo radical ni lo pretende, pero sí tiene ese “algo” que hace que conducirlo resulte especialmente agradable.
Sin precios oficiales, pero en la línea del Ioniq 5
Hyundai todavía no ha anunciado los precios definitivos del nuevo Ioniq 6, pero sí adelantó que estarán muy próximos a los del Ioniq 5. La previsión de ventas en España ronda las 400 unidades, una cifra realista teniendo en cuenta que compite directamente con modelos como el Volkswagen ID.7 o el Tesla Model 3.
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