Un regreso cargado de memoria, ambición y una visión clara de lo que podrá suponer en el futuro un coche del más alto rendimiento automovilístico. Así podríamos definir conceptualmente el nuevo LFA, todavía como Concept pero más cerca de lo que parece del original.
Leyendo entre líneas a Akio Toyoda
Arrancamos con una cita de Akio Toyoda de la pasada década: «en los años 1960 construimos el Toyota 2000GT, en los años 1980 creamos el Toyota Supra. En los años 2000 tendríamos que haber creado algo similar, pero nos retrasamos 10 años hasta que vio la luz el LFA. Dentro de 20 años deberá llegar otro superdeportivo, lo que supone un reto para nuestros ingenieros…» Y ese momento parece acercarse con el lanzamiento de este nuevo Lexus LFA Concept que deberá ver la luz en los próximos años.

Pero hablemos de presente: tras más de una década sin un verdadero heredero, Lexus vuelve a apostar por un superdeportivo capaz de emocionar desde el primer golpe de vista. El nuevo LFA Concept no es todavía un modelo de producción, pero sí la primera declaración de intenciones de una marca que quiere demostrar que la electrificación también puede ofrecer ese pulso visceral que hizo del LFA original —aquel coupé ensamblado casi como un instrumento musical— un coche de culto instantáneo.
Mirando aquel brutal LFA de 2010
Para entender qué representa este nuevo capítulo hay que mirar atrás. Cuando Lexus lanzó el LFA a comienzos de la pasada década, ofreció algo que ninguna marca esperaba de ella: un superdeportivo radical, con un motor 4.8 V10 atmosférico capaz de subir hasta las 9.000 rpm y un sonido tan puro que se decía que Yamaha lo había afinado como si fuera un piano. Solo 500 unidades salieron de Motomachi, construidas con un nivel de artesanía que recordaba más a la relojería que a la industria del automóvil. El LFA no fue un éxito comercial por la cortedad de su producción, pero sí un éxito cultural: cambió la percepción global de Lexus. Aquel Lexus LFA ofrecía una potencia de 560 CV y un par de 480 Nm. Aceleración fulgurante con un 0-100 km/h que realizaba en 3,7 segundos y con una velocidad máxima de 325 km/h. Lexus quería demostrar en aquel momento, que podía hacer productos a la altura de los mejores Porsche o Ferrari.

Hoy, en plena transición eléctrica, la marca quiere repetir una activación de este tipo, pero desde otro ángulo. El nuevo LFA Concept BEV bebe directamente de esa tradición, aunque sustituye el rugido del V10 por el silencio electrificado. Su misión no es replicar la nostalgia, sino reinterpretarla. Lexus habla de “Shikinen Sengu”, un concepto japonés que reivindica la transmisión de conocimiento de una generación a otra. Es justo lo que representa este proyecto: preservar el saber hacer del LFA original en un deportivo que ya no depende de la combustión.
El diseño del nuevo modelo mantiene las proporciones clásicas del coupé de motor delantero y voladizos compactos, pero adopta un lenguaje más fluido. Chasis de aluminio, centro de gravedad bajísimo, ergonomía milimétrica y una aerodinámica que buscará ofrecer la mínima resistencia al avance. No conocemos todavía cifras de potencia, autonomía o velocidad punta, pero sí la ambición: demostrar que un deportivo eléctrico puede emocionar igual —o quizá más— que uno térmico.

Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



