En la historia del automóvil hay nombres que nacen para durar. Luce, «luz» en italiano, fue uno de ellos mucho antes de que sonara en los pasillos de Maranello. En 1966, Mazda lo utilizó para su nueva berlina insignia con una ambición clara: demostrar que Japón podía jugar en la liga del refinamiento, no sólo en la de la eficiencia.
Ferrari está siendo castigada por una decepción estética con el nuevo Luce. Y no solo a nivel de opiniones. Al día siguiente de la presentación del Ferrari Luce, las acciones de Ferrari cayeron casi un 8% en la bolsa de Milán. Pedimos opinión a un experto en Diseño, un creador de coches desde hace casi dos décadas. Que hablen los que saben… Que hable Arturo Peralta.