El experimento realizado por el Automóvil Club Alemán ADAC revela un comportamiento común, pero también diferencias relevantes entre modelos como el Tesla Model Y, el Kia EV6 o el Volkswagen ID.3. Aunque la autonomía media de los coches eléctricos ha crecido de forma notable en la última década y la red de recarga en Europa es cada vez más densa, la llamada “ansiedad de autonomía” sigue pesando en la decisión de compra. ¿Qué ocurre realmente cuando un coche eléctrico llega al temido 0 % de batería? Para responder a esta pregunta, el ADAC alemán realizó una prueba comparativa con seis modelos muy distintos: Volkswagen ID.3, BYD Seal, Volvo EX40, Nio EL6, Tesla Model Y y Kia EV6.

La metodología fue clara: arrancar cada vehículo con una carga parcial y conducirlos en el circuito de Penzing, una antigua base aérea en Baviera, hasta que se agotara por completo la batería. Durante el proceso se registraron las advertencias al conductor, las fases de reducción de potencia y la autonomía adicional disponible gracias a la reserva oculta que los fabricantes guardan como margen de seguridad.
Cascada de avisos, pero distinta en cada coche
En todos los modelos aparece una primera advertencia temprana, entre el 15 y el 20 % de batería. Es un mensaje visual, a veces acompañado de un icono naranja en forma de pila. A medida que se sigue rodando, las alertas se intensifican y se vuelven acústicas, recordando al conductor que debe buscar un punto de carga de inmediato. Algunos coches incluso sugieren medidas de ahorro como pasar al modo Eco o reducir climatización.
Cuando la autonomía baja a un solo dígito, la potencia se reduce drásticamente. El coche se vuelve perezoso en aceleraciones y en autopista la situación puede resultar comprometida. Aquí aparece un detalle histórico: al igual que los motores de combustión entraban en “reserva” cuando se encendía la luz de la gasolina, los eléctricos repiten ese patrón, aunque en clave digital.
Reserva secreta de batería: hasta 20 kilómetros extra
El dato más llamativo es que ninguno de los seis modelos se apagó de golpe al marcar 0 %. Todos guardaban un pequeño colchón oculto que permitió recorrer entre 15 y 20 kilómetros adicionales. En este tramo, identificado incluso con el icono de una tortuga en algunos cuadros de instrumentos, la velocidad máxima se redujo progresivamente hasta que ya no pudieron mantener los 50 km/h exigidos por los técnicos del ADAC.
Aquí se observaron diferencias: el Tesla Model Y y el Kia EV6 ofrecieron una transición más suave, mientras que el BYD Seal y el Volkswagen ID.3 mostraron recortes más bruscos. En cualquier caso, el mensaje es claro: la reserva de emergencia existe, pero no es infalible, sobre todo en invierno, en carreteras en pendiente o con baterías envejecidas.

Consejos prácticos
El ADAC recuerda que agotar la batería puede ser tan dañino como quedarse sin gasolina en un coche térmico. Además del riesgo de avería, en algunos países incluso puede acarrear sanciones. La recomendación es sencilla: no apurar nunca hasta el límite y planificar con holgura. Conviene cargar de nuevo aunque quede un 20 %, prever desvíos o estaciones fuera de servicio y aplicar medidas de ahorro desde el primer aviso.
El estudio aporta tranquilidad al demostrar que los coches eléctricos no se detienen en seco al llegar a cero, pero también lanza una advertencia: la reserva es corta, no está garantizada y no debe usarse como estrategia habitual. En la práctica, ese puñado de kilómetros extra debe verse solo como un salvavidas ocasional.
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