Muchos de los usuarios que llegan a Dacia, desconocen que hay una solución de combustible diferente a la gasolina tradicional. No te hablamos de ningún tipo de electrificación, que también la está incorporando esta marca del Grupo Renault. Nos estamos refiriendo a su solución de combustible, al GLP. Imagínate tener la simplicidad de un gasolina en cuanto a facilidad de uso/repostaje con un coste por kilómetro reducido, una gran autonomía y las ventajas de la etiqueta ambiental. No es una revolución tecnológica, pero sí una solución práctica, eficiente y asequible. Te explicamos qué es el GLP.

Qué es un coche de GLP
Un coche de GLP (Gas Licuado de Petróleo) es un vehículo bifuel, es decir, puede funcionar tanto con gasolina como con gas. A diferencia de los híbridos eléctricos, su “doble energía” no combina electricidad y combustión, sino dos combustibles distintos que se almacenan en dos depósitos independientes.
El GLP es un destilado del petróleo, combinando propano y butano -algún operador vende 100% propano porque mejora la combustión- y que se mantiene en estado líquido dentro del depósito gracias a la presión. Se quema de forma más limpia que la gasolina, lo que permite reducir las emisiones de CO₂, los óxidos de nitrógeno (NOx) y las partículas. Por ello, los coches de GLP están reconocidos oficialmente como vehículos ECO por la Dirección General de Tráfico.
Cómo funciona un coche de GLP
El motor de un coche de GLP es un motor de gasolina convencional, también llamado de ciclo Otto (es decir, de encendido por chispa), pero con dos sistemas de inyección: el de gasolina original, que sigue funcionando como en cualquier coche, y el del GLP, añadido por el fabricante y gestionado por la centralita del vehículo.
Ambos sistemas trabajan de forma independiente, y el conductor puede elegir —mediante un botón o conmutador— con qué combustible desea circular. Si se acaba el GLP, el coche cambia automáticamente a gasolina, sin interrupciones ni pérdida de potencia perceptible.
El depósito de GLP suele ocupar el hueco de la rueda de repuesto o parte del maletero, lo que puede reducir algo su capacidad. Además, el coche cuenta con dos bocas de llenado (una para gasolina y otra para gas) y dos indicadores de nivel de combustible en el cuadro de instrumentos.
Visualmente, apenas hay diferencias respecto a un coche de gasolina. Solo el tapón adicional y, a veces, una discreta etiqueta “Autogas” delatan su condición bifuel.

Qué beneficios aporta al usuario el GLP
Ahorro en combustible. El GLP cuesta aproximadamente un 40% menos que la gasolina, gracias a una fiscalidad más favorable. En la práctica, el coste por kilómetro es similar al de un diésel, pero con una mecánica más sencilla y silenciosa.
Etiqueta ECO. Permite acceder sin restricciones a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), aparcar gratis o con descuentos en áreas reguladas y circular en episodios de contaminación.
Mantenimiento económico. Al usar un motor de gasolina adaptado, no necesita sistemas complejos de tratamiento de gases (como los diésel) ni tiene los costes de mantenimiento de un híbrido eléctrico.
Autonomía combinada elevada. Al disponer de dos depósitos, la autonomía total puede superar los 1.000 kilómetros, sumando el GLP y la gasolina. Incluso hay soluciones de 1.500 km de autonomía.
Conducción suave y sin diferencias notables. El cambio entre combustibles es imperceptible y el comportamiento en marcha es prácticamente idéntico al de un gasolina convencional.
Es tu coche perfecto si…
El coche de GLP es una excelente opción para quienes buscan un vehículo con etiqueta ECO sin un gran desembolso inicial. Suelen costar apenas unos 1.000 euros más que la versión equivalente de gasolina, lo que los convierte en la vía más asequible para acceder a las ventajas de los ECO. Incluso hay marcas como Dacia, en el coche más vendido en nuestro país, el Sandero, que ofertan GLP al mismo precio que gasolina.
Es ideal para conductores que realizan trayectos urbanos o interurbanos regulares, que disponen de una estación de servicio con GLP cerca y quieren ahorrar en cada repostaje sin renunciar a la sencillez de un coche tradicional.
También son muy recomendables para flotas y profesionales (reparto urbano, taxi, VTC), que valoran tanto la reducción del gasto en combustible como la posibilidad de circular sin restricciones en el centro de las grandes ciudades.
Por el contrario, el GLP no es la mejor opción para quienes no disponen de un punto de repostaje cercano, especialmente fuera de las grandes áreas urbanas. Aunque la red de estaciones ha crecido en los últimos años rozando las 1.000 en nuestra geografía, sigue siendo limitada en entornos rurales.
Tampoco es la elección adecuada para quienes buscan altas prestaciones o motores potentes: las marcas centran la oferta GLP en vehículos pequeños o medianos y en motores de potencia moderada.
Por último, si se valora al máximo el espacio del maletero o se viaja habitualmente cargado, conviene recordar que el depósito de gas ocupa parte de ese volumen o te “roba” la rueda de repuesto.
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