El panorama de la movilidad en las principales ciudades españolas está experimentando un cambio significativo, impulsado por la urgencia de abordar la crisis climática y mejorar la calidad del aire urbano.
En este contexto, las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) se han convertido en una herramienta clave para reducir la contaminación y promover formas más sostenibles de desplazamiento. Sin embargo, la implementación de restricciones a los vehículos con etiqueta medioambiental B está generando un debate sobre su impacto en la sociedad y la economía.

Según un estudio realizado por AutoScout24, un portal especializado en vehículos de segunda mano, en colaboración con datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), se estima que si la Comunidad de Madrid siguiera el ejemplo de Cataluña, donde se planea restringir la circulación de vehículos con etiqueta B en las ZBE para el año 2028, más de un millón de automóviles, lo que representa el 26% del parque vehicular de la región, se verían afectados por estas nuevas limitaciones.
¿Qué supondría la restricción de la etiqueta B en las ZBE de Madrid?
Este análisis pone de relieve la magnitud del desafío al que se enfrentan las autoridades madrileñas en su lucha contra la contaminación atmosférica. Con más de 4 millones de turismos registrados en la región, la eventual inclusión de vehículos con etiqueta B en las restricciones de circulación ampliaría significativamente el alcance de las ZBE, dejando fuera del acceso a estas áreas a casi la mitad de los automóviles en Madrid.
La necesidad de cumplir con la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que exige la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la promoción de la movilidad sostenible, justifica la implementación de medidas como las ZBE.
Sin embargo, la extensión de estas restricciones a un segmento considerable del parque automovilístico plantea desafíos importantes en términos de equidad y accesibilidad.

Se estima que estas medidas afectarían a 24 ciudades de la Comunidad de Madrid, impactando en la movilidad diaria de casi 5,9 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 86% de la población de la región. Este escenario refleja la magnitud del cambio que se está produciendo en el panorama urbano, donde la sostenibilidad y la calidad del aire se están convirtiendo en prioridades fundamentales.
A nivel nacional, las ZBE están ganando terreno en la agenda política y social, con 149 municipios españoles contemplando su implementación. Estas áreas afectarán a más de 25 millones de personas, lo que representa el 53% de la población del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con la suma de las restricciones para vehículos sin distintivo medioambiental y las próximas limitaciones para aquellos con etiqueta B, se estima que el 59% del parque vehicular de España se verá afectado por estas medidas en un futuro cercano.
Ignacio Gª Rojí, portavoz de AutoScout24, advierte sobre las posibles implicaciones sociales y geográficas de estas restricciones. Señala que estas medidas podrían dividir al país en dos realidades contrapuestas: por un lado, grandes ciudades con una alta concentración de vehículos electrificados que podrán circular libremente por las ZBE; por otro lado, ciudades menos pobladas y zonas rurales donde los vehículos más contaminantes seguirán circulando sin restricciones.
«Con las nuevas restricciones anunciadas y según los datos actuales, seis de cada diez coches en nuestro país tendrán limitaciones de circulación en las grandes ciudades, lo que plantea una España a dos ‘emisiones’. Por un lado, urbes masificadas con vehículos electrificados que podrán circular libremente; y, por otro, ciudades menos pobladas y zonas rurales donde podrán circular sin ningún veto los vehículos más contaminantes«, afirmaba Rojí.

Este escenario plantea interrogantes importantes sobre la equidad en el acceso a la movilidad y el impacto económico en sectores como el transporte, el comercio y el turismo. Si bien las ZBE son una herramienta efectiva para reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire, su implementación debe ir acompañada de medidas de apoyo para aquellos sectores y grupos de la población que puedan resultar afectados negativamente.
La inclusión de vehículos con etiqueta B en las restricciones de circulación de las ZBE en Madrid y otras ciudades españolas plantea desafíos significativos en términos de equidad, accesibilidad y impacto económico. Si bien es fundamental avanzar hacia una movilidad más sostenible, es necesario adoptar un enfoque equilibrado que tenga en cuenta las necesidades y preocupaciones de todos los actores involucrados en esta transición hacia un futuro más limpio y saludable.
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