Hasta ahora, la industria automovilística había adoptado las plataformas tipo «monopatín», donde el paquete de baterías se ancla de forma fija y rígida al suelo del vehículo para rebajar el centro de gravedad. Sin embargo, la documentación técnica registrada por Nissan revela un cambio de paradigma: liberar la batería de su posición estática. Eso hará de los eléctricos coches más ágiles en términos de recarga.
El fin de la batería estática
Según la patente, el paquete de baterías —que en un EV moderno es el componente más pesado, superando a menudo los 500 kg— se monta sobre un sistema de actuadores y rieles internos. El objetivo es transformar la masa inercial, tradicionalmente una desventaja, en una herramienta activa de conducción.

El corazón de esta innovación reside en su capacidad de anticipación. El sistema no mueve la batería al azar; está gobernado por una red compleja de sensores que actúan como un sistema nervioso digital. La patente detalla el uso de cámaras, acelerómetros, sensores de distribución de masa y giroscopios que monitorean constantemente el entorno y las fuerzas G que actúan sobre el coche.
La gestión electrónica decide milisegundo a milisegundo dónde debe estar el peso. Por ejemplo, en frenadas de emergencia, la batería podría desplazarse hacia atrás para evitar el «cabeceo» (hundimiento del morro), equilibrando la carga entre ejes. Del mismo modo, en curvas cerradas el sistema podría mover la masa lateralmente o ajustar el centro de gravedad para maximizar el agarre de los neumáticos y reducir el subviraje.
Un paso más allá de Porsche
Los medios especializados han comparado esta tecnología con el sistema de control activo de balanceo del Porsche Cayenne, que utiliza barras estabilizadoras para mantener el coche plano. Sin embargo, la propuesta japonesa es mucho más ambiciosa. Mientras Porsche lucha contra las fuerzas físicas mediante la suspensión, Nissan modifica la física del propio vehículo desplazando su componente más pesado.
Esta tecnología permitiría diferentes modos de conducción, adaptando la distribución del peso para un manejo deportivo, una conducción eficiente o situaciones de baja adherencia como nieve o lluvia.
Si bien se trata de una patente y no de un anuncio de producción inmediata, esta tecnología subraya la intención de Nissan de liderar la «segunda fase» de los coches eléctricos: aquella donde la autonomía ya no es la única preocupación, sino la emoción al volante. Al convertir el peso muerto en un activo dinámico, Nissan podría estar sentando las bases para una nueva generación de vehículos, desde un sucesor eléctrico del GT-R hasta SUVs familiares, que ofrezcan una estabilidad imposible de lograr con la arquitectura actual.
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