La normativa europea obliga a activar las ayudas (ADAS) por defecto, pero no todos los fabricantes lo ponen fácil cuando el conductor quiere silenciarlos.
La Unión Europea introduce en 2026 nuevos sistemas ADAS obligatorios en todos los coches nuevos. La frenada automática para peatones y ciclistas, la detección de distracciones y la mejora del asistente de carril marcarán un antes y un después en la seguridad vial.
Los ADAS son la avanzadilla del futuro: empiezan aparcando por ti y acaban quitándote las llaves. No es ciencia ficción, es la cuenta atrás del acto de “conducir” tal y como lo conocemos, y solo falta pulir flecos para que termine.
El utilitario más vendido de Europa se actualiza con un diseño renovado, mejor tecnología y un botón que te permite silenciar las ayudas a la conducción cuando quieras.
Estos días muchos medios franceses se hacen eco de la llamada “frenada fantasma”, un fenómeno que empieza a ser preocupante y que cuestiona la velocidad de implantación de las nuevas tecnologías.
Ahora que la normativa europea GSR2 establece que los nuevos vehículos deben contar un mínimo de sistemas ADAS, ¿qué pasa si se conduce voluntariamente sin ellos?
Uno de nuestros lectores encargó un vehículo y, desde el concesionario, le quieren subir el precio 500 euros por la obligatoriedad de que todos los coches nuevos monten más ADAS o ayudas al conductor. ¿Es esto legal?