La industria del automóvil cerró 2025 en nuestro país con una paradoja: en el mismo año en que batió su récord histórico de inversión —3.197 millones de euros, un 24,7% más—, su resultado neto se hundió un 56,3%, hasta 853 millones de beneficios -1% de la facturación total-.
En febrero de 2025, las exportaciones chinas de coches eléctricos sufrieron un brusco descenso del 18% interanual, lo que puede abrir el debate sobre su expansión internacional frente a desafíos arancelarios y una competencia local que se está apresurando a hacer los deberes electrificados.
Ante la delicada situación en los últimos tiempos del mercado español de vehículos nuevos, la balanza comercial del sector del automóvil español ha sido positiva, con muchos más volumen de exportaciones que de importaciones.