Audi pisa el acelerador en el mercado eléctrico más competitivo del mundo. Y lo hace con el E7X, su segundo modelo desarrollado específicamente para China dentro de la joint venture con SAIC, tras el E5 Sportback. La presentación oficial tendrá lugar en el próximo Salón del Automóvil de Pekín -ahí conoceremos el interior, a finales de abril-, aunque ya se conocen las claves de un modelo que evidencia hasta qué punto la marca alemana ha entendido que, en China, no basta con adaptar productos globales: hay que reinventarlos.

EX7, SUV de cinco metros, 680 CV y prestaciones de deportivo
El E7X es un SUV de cinco plazas que se sitúa en el corazón del segmento Premium eléctrico. Sus proporciones lo dicen todo: 5,05 metros de largo, 2 metros de ancho y 1,metros de alto, con una generosa batalla de más de tres metros, 3,06. Dimensiones pensadas para responder a las exigencias del cliente chino, donde el espacio interior sigue siendo un argumento de compra decisivo.
Pero es en la parte técnica donde Audi ha querido dar un golpe sobre la mesa. El E7X montará una batería de 109 kWh con arquitectura de 900 voltios —una cifra que lo sitúa en la vanguardia del sector— y promete hasta 750 kilómetros de autonomía bajo ciclo chino. La potencia máxima alcanza los 680 CV -500 kW-, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos. Son cifras que lo colocan en territorio de deportivos, pero con el formato y la versatilidad de un SUV familiar.

La base tecnológica también refleja el giro estratégico de Audi en China. El sistema de asistencia a la conducción ha sido codesarrollado con Momenta, uno de los actores locales más avanzados en inteligencia artificial aplicada al automóvil. Y la batería recurre a celdas de CATL, el gigante chino que domina el suministro global. Es, en definitiva, un producto profundamente “localizado”, donde la ingeniería alemana se apoya sin complejos en el ecosistema tecnológico chino.
Otro detalle significativo es el branding: al igual que el E5 Sportback, el E7X se comercializará bajo la marca “AUDI” en mayúsculas, sin los tradicionales cuatro aros. Una decisión que simboliza esta nueva etapa, casi como si se tratara de una submarca concebida exclusivamente para el cliente chino.
El interior, aún no desvelado, se mostrará en el Salón de Pekín en la tercera semana de abril, y su lanzamiento comercial se producirá poco después. Eso sí, hay una decisión estratégica clara: el E7X no está previsto para mercados fuera de China. Una señal inequívoca de que Audi está dispuesta a jugar con reglas distintas en el mayor mercado del mundo.
Con el E7X, Audi no solo amplía gama: redefine su papel en China. Y lo hace bajo la batuta de Fermín Soneira, un perfil que encarna esa necesaria fusión entre cultura europea y velocidad de ejecución china. Porque allí, más que en ningún otro lugar, el futuro del automóvil ya no se espera: se busca a una velocidad de vértigo.
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