Ventajas e inconvenientes de la etiqueta ECO de la DGT

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Ventajas e inconvenientes de la etiqueta ECO de la DGT
Álvaro Sauras
Álvaro Sauras

Con esta etiqueta tenemos acceso a las zonas de bajas emisiones y el aparcamiento está bonificado, pero supone un incremento de coste de adquisición respecto a un modelo con etiqueta C.


¿Cuántos coches la llevan?

El mapa actual de los modelos eco presenta el siguiente aspecto. Nuestra guía de precios incluye más de 500 versiones de modelos a la venta ‘galardonados’ con la pegatina Eco. De ellas, 187 acceden al distintivo Eco mediante la microhibridación, mientras que unas 160 corresponden a híbridos auténticos (entendiendo como tal los modelos full-hybrid; capaces de impulsarse en modo 100 % eléctrico, aunque sea durante 1.000 ó 2.000 metros). Además, encontramos unas 65 versiones de GLP y otras 20 de GNC. De manera que (y tal y como explicábamos en la segunda página) si el distintivo Eco pretendía incrementar la popularidad de los híbridos auténticos y los coches de gas para mejorar la calidad del aire en las ciudades… el plan de la DGT está empezando a hacer aguas, y se requieren cambios urgentes en la normativa de distintivos ambientales (una razón poderosa para que te hagas con un modelo con pegatina Eco… ¡cuanto antes!).

Toyota Corolla

¿Te ‘encaja’ la ECO?

Ya hemos repasado los motivos ‘legales’ para hacerse con un modelo con pegatina Eco (que son, sobre todo, la incertidumbre sobre el acceso a las ciudades a medio plazo y una depreciación más lenta). Pero no todo es cuestión de leyes: muchos modelos Eco tienen ventajas al margen de la normativa.

En el caso de los modelos a gas, está el menor coste por kilómetro. Si realizas muchos kilómetros al día (por ejemplo, entre tu casa y tu lugar de trabajo) y vives o pasas cerca de surtidores de GLP o GNC, te interesa uno de estos modelos. Especialmente, el GNC; un combustible que (como ya hemos mencionado) actualmente tiene un coste imbatible.

Si realizas muchos kilómetros, y los recorres en ciudad (pongamos 20.000 km al año, y de ellos más del 70 % en ciudad o con tráfico muy denso), es probable que te interese hacerte con un auténtico híbrido eléctrico, porque esta clase de mecánica ofrece mejor fiabilidad, confort de conducción y cifras de consumo que un diésel (unos motores que no se llevan bien con las paradas frecuentes, ni con los recorridos cortos, especialmente en lo que respecta a la longevidad de su filtro de partículas). Además, ten en cuenta que todos los full-hybrid carecen de cambio y embrague (o no tienen velocidades, como en el caso de Toyota u Honda, o equipan un cambio automático, como ocurre, por ejemplo, con los híbridos de Kia y Hyundai).

Recuerda también que los híbridos eléctricos suelen ser más ruidosos en carretera, sobre todo en las fases de aceleración, de manera que, aunque desempeñan un buen papel en vías de circunvalación, pueden no resultar tan confortables como un motor ‘convencional’ a la hora de viajar, sobre todo por zonas montañosas y carreteras convencionales de doble sentido.

¿Cuáles son los mejores… y cuánto cuesta ‘saltar’ a la cero?

El mejor híbrido depende del uso que vayas a darle, tal y como explicamos anteriormente. Todos los full-hybrid (como, por ejemplo, casi toda la gama de Toyota) suponen un sobreprecio apreciable (del orden de los 3.000 euros), de manera que son una forma bastante cara de acceder a la pegatina Eco. Para que te compense, necesitarás que tu uso del vehículo encaje con ese tipo de mecánica.

Kia Exceed PHEV

A la hora de comprar un coche usado, recuerda que ser híbrido no se traduce de manera automática en la obtención de la pegatina Eco (aunque sucede en la mayoría de los casos). Modelos como los primeros híbridos de Honda, la primera generación del Toyota Prius o los primeros Peugeot diésel con tecnología Hydrid4 cuentan con la pegatina B y, por lo tanto, no pueden ser Eco.

Dentro de un modelo, la forma más sencilla, asequible y versátil de ‘saltar’ de la pegatina Eco a la Cero es optar por la versión híbrida enchufable… pero es una maniobra bastante cara. Por ejemplo, en un Kia Niro supone abonar unos 8.400 euros extra, mientras que en un Ford Kuga, pasar de microhíbrido a enchufable supone un sobrecoste de 5.600 euros.

¿Es posible ‘promocionar’ a eco?

Repostando GLP

Si ya tienes un coche con pegatina C, puedes conseguir el distintivo Eco realizando una transformación a GLP; es decir, adaptándolo para usar este combustible. Técnicamente, también serviría adaptarlo a GNC, pero los depósitos ocupan tanto y son tan caros que es una transformación que actualmente no se practica. Si recorres muchos kilómetros al año, acabarás amortizando la conversión, que te costará a partir de 1.300 euros aprox.