Peugeot 208 PureTech 100 2021: prueba a fondo

Peugeot 208
Peugeot 208 PureTech 100 2021: prueba a fondo
Miguel Tineo
Miguel Tineo
El Peugeot 208 ha sido uno de los urbanos más vendidos en lo que va de año. Probamos la versión más demandada para descubrir los motivos.

Ya hace dos años que Peugeot puso a la venta la segunda generación de su Peugeot 208, el modelo con el que está presente en el siempre disputado segmento de los compactos. Con sus 4,05 metros de largo, el 208 mantiene muchas de las cosas que hicieron triunfar a su antecesor, pero incluye numerosos matices que le han permitido convertirse en uno de los coches más deseados de su clase. 

Por el camino ha perdido la carrocería de tres puertas, un tipo de configuración que cada vez se demanda menos, y las exigencias para cumplir con las medias de emisiones han provocado que desaparezcan las versiones más deportivas, como el anterior Peugeot 208 GTI, en favor de otras tan ecológicas como el e-208 actual, que es completamente eléctrico. Precisamente, esto es lo que le obligó a estrenar una nueva plataforma, la EMP1, con una configuración de suspensión similar a la de su antecesor (con el clásico eje trasero torsional con brazos tirados) pero ya preparada para incluir mecánicas electrificadas y con lo último en ayudas para la conducción como control de cambio de carril, control de velocidad activo, etc. 

Precios con descuento y ficha técnica del Peugeot 208

Peugeot 2008

¿Cómo es la gama del nuevo Peugeot 208?

Hay cinco motores, tres de gasolina, un diésel y uno eléctrico. Este último tiene etiqueta Cero de la DGT; el resto son C, pues no hay ninguna versión híbrida, ni microhibridada ni que emplee combustibles alternativos.

  • Peugeot 208 1.2 75 CV, desde 13.950 euros
  • Peugeot 208 1.2 PureTech 100 CV, desde 17.100 euros
  • Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV, desde 23.082 euros
  • Peugeot 208 1.5 BlueHDI 100 CV, desde 18.100 euros
  • Peugeot e-208 136 CV, desde 29.950 euros

¿Qué motor interesa más?

  • Peugeot 1.2 75 CV: Es el motor de acceso. Se defiende bien en trayectos urbanos e interurbanos, pero se puede quedar un tanto justo para viajar por carretera. Puede ser un segundo coche interesante para trayectos cortos y diarios.
  • Peugeot 1.2 PureTech 100: El motor de esta prueba es el más equilibrado de la gama: tiene un consumo razonable, responde bien incluso en carretera y sólo cuesta 1.200 euros más que el de 75 CV a igualdad de acabado.
  • Peugeot 1.2 PureTech 130: Es el más prestacional y tiene cierto tacto deportivo, con un consumo similar al de 100 CV. Pero sólo se vende con cambio automático y los acabados más altos, por lo que su precio se dispara; desde 23.082 euros.
  • Peugeot e-208: Esta versión es completamente eléctrica. Con una autonomía real de unos 300 km, interesa si se va a circular básicamente por ciudad y se necesita la etiqueta Cero sí o sí, pues cuesta desde 29.950 euros.

¿Qué acabado elijo?

El 208 se vende hasta con ocho acabados en función del motor. Son: Like, Active, Allure (el de esta prueba), GT y Business Line, destinando a flotas. Además, hay un Active Pack, Allure Pack y GT Pack que añaden más equipamiento sobre las denominaciones equivalentes sin pack. El motor 1.2 de 75 CV se vende con los acabados Like, Active, Active Pack y Business Line. El 1.2 PT 100 y el e-208, con todos excepto el Like y el Business Line. El BlueHDI 100, con todos excepto el Business Line. Por último, el 1.2 PT 130 se comercializa con el GT, GT Pack y Allure Pack.

Así es el Peugeot 208 de esta prueba

  • 100 CV: Este 1.2 PT 100 es muy voluntarioso y se mueve con soltura tanto en carretera como en ciudad, por lo que no hace falta más potencia para una conducción normal.
  • 5,3 L/100 km: Entre que el motor es bastante eficiente y que el Peugeot 208 no es muy pesado (1.177 kilos), el resultado es bueno: te moverás en torno a 6,5 L/100 km reales.
  • 18.750 euros: No es de los más baratos, pero el precio es razonable con lo que ofrece a cambio y el equipamiento de serie es bastante completo.
  • 309 Litros: El maletero se sitúa en la media del segmento, pero las plazas traseras pecan de ser demasiado estrechas; en ese aspecto, están entre las más justas.

Más tecnológico y ‘especial’

Peugeot 208 interior

El diseño de la carrocería y del interior conservó muchos de los rasgos que Peugeot imprime en sus modelos desde hace tiempo, pero con detalles que les permiten estar a la última, como el diseño de los faros o de la instrumentación digital interior. 

Hay cosas que no han variado mucho, como unas plazas traseras que continúan sin ser de las mejores de su segmento o un puesto de conducción en el que sigue siendo necesario bajar el volante hasta que roce con nuestros muslos si queremos ver la instrumentación. ¿Aporta alguna ventaja? No la encuentro. ¿Por qué se mantienen en sus trece? No lo sé. ¿Qué argumentan? Que según sus estudios así es como se obtiene la mejor postura al volante. ¿Están equivocados todos los fabricantes de coches menos ellos? Debe ser, pero cualquiera les pregunta…

En cualquier caso, el salpicadero tiene un diseño muy moderno y con personalidad, pero requiere cierto periodo de aprendizaje para acostumbrarse a él. Una de las cosas a las que hay que habituarse es la pantalla central. Aunque cuenta con algunos botones para acceder a los diferentes menús de forma directa, después tendrás que navegar por ella para realizar los ajustes que desees, y eso distrae durante la conducción porque resulta menos preciso y más farragoso que utilizar botones como los de toda la vida.

Por calidad, el Peugeot 208 emplea unos materiales agradables, como la plancha gomosa de la parte superior o el plástico en negro piano que recubre gran parte de la consola… y que es muy difícil ver limpio, pues el polvo y las marcas de los dedos se ven constantemente. Los ajustes no son malos, pero sí hay algunos remates en las zonas menos vistas (como los laterales de la consola central) que podrían haber cuidado un poco más.

¿Cómo es por espacio?

peugeot 208 maletero

Delante: El puesto de conducción del 208 es peculiar, pues emplea la filosofía i-cockpit de Peugeot, que consiste en colocar un volante ovalado y en una posición muy baja para ver la instrumentación. No convence a todo el mundo, y a muchos nos resta agilidad a la hora de maniobrar o en carreteras de curvas. Por lo demás, los asientos son cómodos, sujetan bien y la visibilidad es buena.

Detrás: Las plazas traseras del Peugeot 208 están en la media por espacio para las piernas y altura, pero la cota de anchura es escasa para un segmento que, de por sí y por el tamaño de su carrocería, no suele destacar por ser especialmente habitable. Por eso, dos personas podrán viajar con un nivel de comodidad razonable, pero utilizar la tercera plaza sólo es recomendable en casos puntuales y en trayectos no demasiado largos.

Maletero: El maletero tiene 309 litros, cuando la media del segmento está en torno a 290-300 litros. Es, por tanto, una buena cifra. Sus formas son muy regulares, destacando levemente por la altura disponible, algo que también hace que la boca de carga quede un poco más alta de lo deseado para meter cosas pesadas. Lleva un kit reparapinchazos de serie.

Un pequeño gran motor

peugeot 208 2

Independientemente de eso, y viendo las ventas, está claro que el tema del puesto de conducción no le importa demasiado a sus potenciales compradores. Y lo cierto es que, quitando estos detalles a los que finalmente terminas por acostumbrarte, el 208 es un buen coche.

Si empezamos analizando su motor, el 1.2 PureTech es un propulsor que siempre nos ha convencido. En este caso desarrolla 100 CV y un par de 

205 Nm desde sólo 1.750 rpm, unos datos que explican su buena respuesta desde bajo régimen. Se muestra voluntarioso y sube de vueltas con facilidad, y eso hace que sea bastante agradable de conducir. 

Además, gasta bastante poquito, situándose entre los mejores de su clase. Eso significa que en carretera a velocidad sostenida te moverás algo por encima de 6 litros/100 km, y que en ciudad con tráfico denso puedes acercarte a los 7 litros/100 km, pero son datos buenos para un motor de estas características en un coche que no llega a las 1,2 toneladas. Cierto que podría ser un poco más refinado y menos áspero, pero tampoco es algo demasiado problemático teniendo en cuenta que esta es una peculiaridad difícil de eliminar en los motores de tres cilindros como este.

¿Lo quieres automático?

El 1.2 PureTech 100 va asociado a un cambio manual de seis velocidades que tiene un buen tacto y que se muestra como un gran aliado tanto para aprovechar las bondades de sus 100 CV como para conseguir esos aquilatados consumos. Por unos 2.400 euros más (el precio varía levemente en función del acabado), este motor también se comercializa con el cambio automático de convertidor de par EAT8 de ocho relaciones cuyo resultado es excelente. Eso sí, el costes considerable, tanto que nos decantaríamos por el manual de esta prueba viendo lo bien que va. 

Más ágil que la media

En cuanto al comportamiento, el 208 sigue haciendo gala de un comportamiento más vivo y ágil que la media, que gustará a quien aprecie unas reacciones con tintes un tanto deportivas. No es especialmente exigente de conducir, ni mucho menos, pero sí es cierto que modelos como el Seat Ibiza o el Hyundai i20 se muestran más aplomados, y otros como el Citroën C3 o el Renault Clio son más cómodos. 

Independientemente de eso, el 208 nos ha gustado mucho, pues cambia de dirección con facilidad, permite trazar con precisión, sus reacciones son muy sanas y goza de una comodidad más que notable para realizar cualquier viaje largo por carretera.

La opinión de Autofácil

Con este motor, el 208 es un urbano que convence plenamente. Es un coche agradable, bien hecho y con buenas prestaciones que cumple igual de bien en ciudad o fuera de ella siempre que no busques el máximo espacio del segmento y que te acostumbres a su peculiar puesto de conducción. ¿Caro? No es de los más baratos, pero tampoco hay que pagar mucho más que por sus principales rivales.

 

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