¿Cuánto han cambiado los coches superventas en los últimos 20 años?

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¿Cuánto han cambiado los coches superventas en los últimos 20 años?
Álvaro Sauras
Álvaro Sauras

En las últimas dos décadas, los líderes del mercado han dado un cambio radical, tanto en aspecto como en dimensiones, prestaciones y equipamiento. Repasamos visualmente lo que conducíamos entonces... y ahora.


Coches baratos:Opel Corsa (2000) vs. Dacia Sandero (2021)

Formalmente, en el año 2000 no existía el segmento low cost. Lo más parecido que encontramos en la lista de superventas es el Opel Corsa, que representaba la alternativa de movilidad más asequible que militaba entre los 10 primeros clasificados: podías hacerte con uno desde los 9.253 euros, aunque se trataba de una versión atmosférica de 1.2 litros 58 CV que aceleraba de 0 a 100 km/h en… ¡17 segundos!

A tenor de estas cifras, Dacia lleva varios años realizando un milagro: congelar la inflación. Sigue tardando en acelerar casi 17 seg., pero el Sandero más asequible cuesta 10.075 euros y ofrece más espacio (mide 4,09 m frente a los 3,87 m del Corsa), más tecnología y más seguridad.

Por dentro y al volante, la diferencia sensorial es notable. Para los tiempos que corren, el Sandero ofrece un interior y tacto de conducción más actual, con una sonoridad limitada, una dinámica en la que consigue un buen equilibrio entre ligereza y aplomo y un tacto de dirección algo sobreasistido. Pero también cuenta con más espacio y suavidad de funcionamiento que el Corsa. En equipamiento, la diferencia no es tan clara: la versión básica del Sandero dispone de un equipamiento rescaso.

Urbanos: Seat Ibiza I (2000) vs. Seat Ibiza V (2021)

El principal cambio que ha experimentado el segmento urbano es que ha incorporado virtudes antaño reservadas a segmentos superiores. El Ibiza de 2000 era un producto con buenos ajustes y un tacto de conducción sorprendentemente bueno, pero no subías a él esperando encontrar acabados irreprochables o un elevado aplomo. El Ibiza actual no es un coche pequeño y barato, sino pequeño… a secas. Y lo mismo podría decirse de modelos como el Renault Clio. En dos décadas, han alcanzado la madurez como segmento.

Una imagen vale más que mil palabras y, en este caso, es mucho más que un aforismo. Las imágenes del interior reflejan a la perfección el cambio que ha experimentado el Ibiza. Igual que sus interruptores y ruletas, el Ibiza de 2000 era muy bueno, pero poco refinado. Ahora, mira el interior del actual, y extrapola esa sofisticación a sus posibilidades de equipamiento y conectividad, así como a su confort y aplomo. Ha perdido conexión con el conductor (malditas direcciones asistidas eléctricas) pero… ¡qué bien hecho está!

Compactos: Renault Mégane I (2000) vs. Renault Mégane IV (2021)

Hace dos décadas, este segmento era el caballo de batalla de las marcas: el más pujante, y el que más beneficios reportaba. Por aquel entonces, estaban en liza el Renault Mégane, el Peugeot 307, el Ford Focus, el Opel Astra… Actualmente, sin embargo, está siendo reemplazado por el único segmento que crece: el de los SUV compactos. En cualquier caso, el segmento ha experimentado una transformación.

Ahora, los compactos son más grandes y caros (la versión más asequible del Mégane de 2000 medía 4,13 metros y costaba 13.012 euros, y el actual cuesta desde 19.515 euros y mide 4,36 m). No obstante, hay que reconocer que las diferencias en cuanto a equipamiento también son enormes: hoy los compactos pueden compartir equipamiento con las berlinas de lujo, algo impensable en el año 2000.

Los compactos han sido los principales beneficiados de la reducción en el número de plataformas que han ejecutado los fabricantes para mejorar su eficiencia. Y es que, una vez que un modelo accede a una buena plataforma, todo lo demás viene rodado. Antaño, un Renault Mégane y un Laguna eran dos animales muy diferentes. Hoy, un Mégane ofrece un aplomo, confort, acabados y equipamiento absolutamente satisfactorios.

Berlinas: Peugeot 406 (2000) vs. Skoda Octavia (2020)

Este segmento ha sufrido un cambio radical: está en vías de extinción. El Skoda Octavia o el Alfa Romeo Giulia acumulan algunas ventas, pero ni siquiera aparecen en el Top 20. Es una situación radicalmente distinta a la que vivíamos en 2000, cuando las berlinas protagonizaban cada nuevo lanzamiento de un motor o una tecnología y contaban con plataformas propias. Últimamente, el único privilegio de las berlinas era estrenar motorizaciones híbridas… y hasta ese se les está arrebatando.

La evolución de las berlinas ha sido genuinamente continuista. Ofrecían el máximo exponente en calidad, confort y tecnología… y lo siguen ofreciendo, aunque ahora hay menos oferta, y todos los modelos son más grandes. Si te fijas en los interiores del Peugeot 406 y del Skoda Octavia, comprobarás que espacio y suntuosidad son los mismos; la principal diferencia son las pantallas digitales. A pesar de todo, hay que reconocer que las grandes berlinas alemanas siguen ostentando el trono en cuanto confort, prestaciones e innovación.

Monovolúmenes: Citroën Xsara Picasso (2000) vs. C4 SpaceTourer (2020)

Si las ventas de las berlinas están de capa caída, las de los monovolúmenes se han vuelto casi simbólicas. Y todo, por culpa del segmento de debajo: los SUV’s. En el año 2000, el monovolumen representaba el cenit de la practicidad. Eran vehículos repletos de espacio y huecos ingeniosos, concebidos para alojar a toda la familia. Y el concepto no ha cambiado, aunque se han especializado.

Los monovolúmenes actuales son mejores, más específicos y profesionales. Probablemente, el mayor cambio ha consistido en la llegada de la configuración con tres filas de asientos y siete plazas decentes, un nicho de mercado que los SUV’s no acaban de dominar (algunos las ofrecen, pero son caros… y las plazas, diminutas). Por supuesto, durante su evolución también han crecido en precio y tamaño…

Vamos a ser francos: todo lo que los fabricantes invertían en chapa en los monovolúmenes de 2000… se lo ahorraban en chasis e insonorización. Como resultado, esos monovolúmenes compactos tenían precios asequibles… y comportamientos simplemente correctos. Eran poco ágiles, balanceaban en exceso y apostaban por unos asientos blandos que sujetaban poco, con una postura al volante elevada pero incómoda. Eran… mejorables.

SUV: Mercedes ML (2000) vs. Nissan Qashqai(2020)

¿Qué parecido hay entre un Mercedes ML y un Nissan Qashqai? Pues mucho: aunque te parezca mentira, el Mercedes ML es el antecesor lejano del Qashqai… y lo más cerca que podías estar en el año 2000 de conducir un SUV (siglas que, en aquel momento, equivalían a ‘todoterreno edulcorado’). Con todo, el ML era muy competente en campo. Después, llegarían modelos como el BMW X5 y, poco a poco, los fabricantes fueron entendiendo que lo que los clientes buscaban no era un todoterreno disfrazado de coche… sino un coche disfrazado de todoterreno.

Cuando preguntabas a Mercedes por qué el ML era tan bueno en campo si ningún cliente iba a arriesgarse a rozarlo contra unas zarzas, la respuesta de Mercedes era que puede que los clientes no fueran a meterse en campo, pero querían saber que, si quisieran… podrían hacerlo. Actualmente, y con honrosas excepciones (Subaru…), los SUVs o falsos todoterreno han alcanzado la perfección. Son más altos y parecen más capaces, pero, en campo, no permiten llegar muy lejos.