Toyota lleva más de dos décadas marcando el paso de la electrificación… a su manera, apostando y triunfando con la solución full hybrid. Mientras otros fabricantes apostaban todo a los eléctricos puros, la marca japonesa siguió defendiendo su estrategia híbrida, apoyada en un dominio técnico incontestable que viene desde finales del milenio pasado. Esa decisión le ha permitido liderar las ventas globales de vehículos electrificados, pero también le ha acarreado críticas por su supuesta lentitud hacia el vehículo cien por cien eléctrico. Ahora, todo apunta a que esa aparente “cautela japonesa” puede transformarse en ventaja tecnológica frente al actual control chino de la tecnología y cadena de valor, y la actual debilidad de los fabricantes occidentales.

Ya es público: batería sólida de 1.200 km
En el recién finalizado Japan Mobility Show, Keiji Kaita —presidente del Centro de Investigación y Desarrollo de Toyota para la neutralidad del CO2— ha confirmado que el calendario se mantiene: las baterías de estado sólido de Toyota estarán listas para producción en 2027 o 2028. Y no se trata de una simple evolución, sino de una revolución. Según el propio Kaita, este sistema permitirá alcanzar autonomías superiores a 1.200 kilómetros y tiempos de carga cercanos a los 10 minutos.
Las baterías de estado sólido utilizan un electrolito sólido en lugar de líquido, lo que mejora la densidad energética, la seguridad y la durabilidad. Su menor tamaño y peso permitirán vehículos más ligeros y aerodinámicos, además de reducir el consumo del conjunto. La publicación británica Autocar apunta a que el primer modelo con esta tecnología podría ser un superdeportivo Lexus, un escaparate perfecto para mostrar la potencia del nuevo sistema antes de escalarlo a gamas más populares.

Toyota no está sola en esta aventura. Hace apenas unas semanas, la compañía anunció avances conjuntos con Sumitomo Metal en el desarrollo de materiales catódicos de nueva generación, esenciales para optimizar las baterías de estado sólico, y una colaboración con Idemitsu Kosan, uno de los grandes grupos energéticos japoneses, para acelerar su industrialización. En Japón, esta alianza se ha interpretado como una respuesta estratégica al empuje de China y Corea del Sur en el terreno de las baterías.
Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo si Toyota podrá fabricar estas baterías en volumen y a un coste competitivo. El salto de los prototipos a la producción masiva es uno de los mayores retos de la industria, y, al menos en otras marcas que también vienen experimentando con esta tecnología desde principios de la década, aún existen desafíos de fiabilidad, estabilidad térmica y escalado industrial.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



