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Prueba Peugeot 208 1.2 PT 130 GT-Line, un digno heredero

Publicado el miércoles 13 de noviembre de 2019
Prueba Peugeot 208 1.2 PT 130 GT-Line, un digno heredero

El Peugeot 208 se ha renovado por completo. La parte mala es que, de momento, la versión más potente sólo tiene 130 CV; la buena, que va muy bien.

Hay marcas a las que se les da especialmente bien hacer un determinado tipo de coches. Un ejemplo de ello es Peugeot y sus modelos urbanos, y esto es algo que se demuestra de una forma muy sencilla: fíjate en el palmarés que tiene cada coche. Si empezamos por el 205, a día de hoy todavía podemos ver alguna unidad venciendo incluso en rallyes de algunos de nuestros campeonatos regionales. ¿Y os acordáis del 106?

El propio Sebastien Loeb, un tipo que ha sido nueve veces campeón del mundo de rallyes, empezó a competir con uno de ellos. Después vino el 206, el coche que también le sirvió de escuela en las carreras a Sebastien Ogier. Y ese ya tiene seis títulos de campeón del mundo de rallyes... El siguiente fue el 207, coche que en su versión S2000 utilizó por ejemplo el cántabro Enrique García Ojeda para ganar en 2007 el Intercontinental Rallye Challenge, una especie de subcampeonato del Mundo que ya no se disputa. Por si fuera poco, y ya que barremos para casa, Efrén Llarena acaba de ser campeón de Europa Junior y también de la categoría ERC3 a bordo de un Peugeot 208 R2.

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Esto son sólo algunos ejemplos del extensísimo palmarés en competición de los urbanos de Peugeot, pero lo verdaderamente importante es que siempre es fundamental tener una buena base de serie para poder crear buenos coches de carreras.

Y ahora te preguntarás por qué demonios te estoy contando esta paranoia. Pues bien, es exactamente lo que estoy pensando mientras me tiro a tumba abierta por un puerto de montaña a los mandos de un Peugeot 208 GT-Line 1.2 PureTech de 130 CV de última generación para comprobar que los ingenieros de la marca francesa lo han vuelto a hacer: esto tiene muy buena pinta.

Este 208 es un coche completamente nuevo. Está creado sobre la plataforma CMP –Common Modular Platform–, también conocida como EMP1, la misma que estrenó hace unos meses el DS 3 Crossback y que ahora también va a emplear el nuevo Opel Corsa. Está preparada para alojar un sistema de propulsión completamente eléctrico, pero en lo que a esquemas de suspensiones se refiere, no difiere en demasía con respecto a la del anterior 208, con las clásicas torretas McPherson en el eje delantero y una suspensión semiindependiente de brazos tirados en el eje posterior.

Este motor 1.2 PureTech de 130 CV es, de momento, la variante más prestacional de la gama –aunque la versión eléctrica tiene 136 CV, me niego a definirla como prestacional–. Va siempre unido a un cambio automático de ocho velocidades, y se ofrece con los acabados Allure –el más completo– y GT-Line –el más deportivo–.

Sin duda, este motor es una de las mejores cosas que han hecho en PSA en los últimos años. Es un propulsor voluntarioso, de muy buena respuesta desde pocas revoluciones y una interesante capacidad para moverse con gusto en la zona alta del cuentavueltas. Y eso no es todo: a ritmo tranquilo, es fácil moverse entre 6 y 6,5 L/100 km.

Junto al freno de mano eléctrico se encuentra el botón que permite elegir entre los distintos modos de conducción.


Además, el cambio automático le sienta muy bien. Yo lo preferiría con un buen cambio manual de seis marchas, pero este de ocho cambia con rapidez, a la hora de reducir de marcha no te obliga a bajar en exceso de revoluciones para hacerte caso y, por ciudad o incluso maniobrando, es bastante suave.

Este conjunto motor-cambio ya lo conocía, así que tampoco me sorprende. Y, aunque lejos de los 208 CV del anterior 208 GTI, esta versión tiene una cifra de potencia que ya permite darse alguna que otra alegría cuando se trata de disfrutar por una carretera de curvas.

Este motor es una de las mejores cosas que ha hecho PSA en los últimos años: anda muy bien y gasta poco

Donde sí se aprecian claramente las diferencias es en lo que a chasis se refiere. El anterior 208 era quizá un poco más ágil, pero lo lograba a través de unas reacciones más vivas y delicadas que, a ritmo elevado, exigían cierta atención por parte del conductor. El nuevo 208 ha ganado en aplomo y en comodidad, y su eje trasero va ahora más asentado que antes. Y no sólo eso, pues también es cierto que se le nota hasta más preciso cuando la carretera se vuelve más bacheada, transmitiendo una gran dosis de confianza al conductor.

La suspensión tiene mucho que ver en esto. Aunque tiene un tacto más bien firme, es de esas suspensiones que trabajan constantemente absorbiendo con eficacia las irregularidades del asfalto para que no llegen a la carrocería, que se mantiene controlada y estable en todo momento.

He dejado para el final lo que, probablemetne, más ventas le asegure al 208, por delante de sus buenas cualidades dinámicas: su diseño. Por fuera, este urbano de cinco puertas –no lo habrá con tres– y 4,05 metros de largo, tiene un diseño llamativo, que recuerda en detalles como los faros traseros o los delanteros a otros modelos de la marca como el 508, el 3008... Debo reconocer que a mí, personalmente, me gusta. Y también es verdad que hacía tiempo que no notaba que tantas cabezas se girasen a mi paso estando a los mandos de un 'vulgar' urbano disponible desde 13.200 euros –con 75 CV y acabado básico Like; el de esta prueba sale por 22.100 euros–.



Donde empiezan las dudas es en el interior. Está bien acabado, tiene un aspecto muy moderno y seguramente a mucha gente no le importará que sus plazas traseras no sean de las más amplias o que no se trate del urbano que ofrece más maletero –265 litros, 309 L sin rueda de repuesto–. Sin embargo, en Peugeot siguen encabezonados en su i-cockpit, que consiste en eso de poner la instrumentación en un lugar en el que, para verla correctamente, tienes que llevar su ovalado volante especialmente bajo.

En mi caso es verdad que, con el paso del tiempo, he terminado por acostumbrarme y hasta voy cómodo, pero sigo sin entender qué demonios aporta y sigo viendo que algunos de mis compañeros no terminan de encontrarse a gusto. Como digo siempre, no sé si al final es mejor o peor, pero sí sé que es diferente. Y, por eso, lo mejor es que pruebes a sentarte en uno antes de comprarlo si es que tienes al 208 como uno de tus candidatos a próxima compra.

Punto y aparte merece el tema de las pantallas, otro aspecto al que cada vez crítico más en todas las marcas. Donde esté un clásico botón para utilizarlo en marcha con total seguridad, que se quite cualquier pantalla por la que debas navegar y en la que acertar con el dedito a la primera se convierte en todo un reto por las irregularidades de la carretera. En el 208 han puesto algunos botones para facilitar la navegación, y al final, como todo, te acabas acostumbrando...

La otra novedad es la propia instrumentación, que además de contar con la clásica pantalla, ahora también proyecta parte de la información sobre una lámina transparente colocada justo delante de dicha pantalla. Es, sin duda, el urbano más pintón en este aspecto. Pero, en función de cómo te sientes y de la información que se proyecte, puede darse el caso de que algunas informaciones se amontonen encima de otras. Mala cosa cuando el diseño tiene tanto peso...





Cambios profundos Hasta ahora, estábamos acostumbrados a que las marcas, cuando sacaban un nuevo modelo, nos hablasen de una nueva plataforma que, en muchos casos, era una simple evolución de la anterior. Sin embargo, ahora vamos a asistir a la llegada de plataformas completamente nuevas en la mayoría de las marcas. ¿El motivo? Contar con bases preparadas para incluir también versiones híbridas y eléctricas sin que eso afecte en demasía a la habitabilidad o a la disposición mecánica.

Ficha técnica del Peugeot 2081.2 PT 130

  • Motor 3 cil. en línea, 1.199 cc, turbo

  • Transmisión Aut. de convertido de par y ocho vel.

  • Tracción A las ruedas delanteras

  • Potencia 130 CV a 5.500 rpm

  • Par 230 Nm a 1.750 rpm

  • 0-100 km/h 8,7 segundos

  • Vel. máx. 208 km/h

  • Precio desde 22.100 €

Lo mejor: Comportamiento, diseño, motor excelente. .

A mejorar: El i-cockpit seguirá teniendo detractores...

 
 
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