Durante años se ha repetido que el coche de combustión tiene los días contados. Sin embargo, basta con mirar el calendario de lanzamientos para comprobar que la realidad va por otro camino. 2026 será un año especialmente intenso para los modelos térmicos, no como una solución provisional, sino como una alternativa plenamente vigente que continúa afinándose y adaptándose a las nuevas exigencias.
Lejos de limitarse a sobrevivir, los fabricantes están invirtiendo en motores más refinados, hibridación inteligente y plataformas avanzadas que permiten mejorar consumos, prestaciones y confort sin alterar la experiencia de conducción que muchos conductores siguen valorando. Desde berlinas deportivas hasta SUV familiares o todoterrenos puros, la combustión demuestra que todavía tiene mucho margen de mejora y, sobre todo, mucho que ofrecer en el día a día.
Audi apuesta fuerte por los SUV grandes… y por la emoción
En Ingolstadt saben que los SUV de gran tamaño siguen siendo una baza clave. Por eso, el relevo del Audi Q7 llegará acompañado de un nuevo escalón superior, el Audi Q9, un modelo que se situará directamente frente a BMW X7 y Mercedes GLS. Ambos se apoyarán en la arquitectura PPC para motores de combustión electrificados y mantendrán configuraciones de cinco, seis o siete plazas.
El Q9, además, podría dar lugar a una interpretación especialmente lujosa bajo la histórica denominación Horch, con un enfoque claramente premium y un protagonismo absoluto de las plazas traseras. Diseño más vertical, detalles cromados y una puesta en escena pensada para competir con lo más exclusivo del segmento marcarán su personalidad.
En el extremo opuesto, pero igual de relevante para la imagen de marca, estará el Audi RS5, que inaugura la nueva etapa RS sobre la base PPC. Mantendrá el concepto de berlina deportiva y también familiar con un V6 biturbo electrificado que superará con claridad la barrera de los 500 CV. Un coche pensado para quienes no están dispuestos a renunciar a las sensaciones.

BMW y Mercedes: evolución sin romper con el pasado
BMW seguirá una estrategia continuista pero muy afinada con el próximo Serie 3. A pesar del desembarco del i3 eléctrico, el Serie 3 de combustión seguirá vivo con motores gasolina, diésel y versiones híbridas enchufables. La clave estará en el interior y la tecnología: nuevo iDrive, arquitectura de software heredada de la Neue Klasse y una experiencia digital muy similar entre versiones térmicas y eléctricas.
Mercedes, por su parte, jugará a dos bandas. La Clase C recibirá una actualización profunda que afectará tanto a diseño como a tecnología, manteniendo versiones térmicas e híbridas junto a la alternativa eléctrica. Más arriba, la Clase S afrontará uno de los restylings más ambiciosos de su historia reciente, con cambios estéticos visibles, mejoras claras en confort y una gama de motores revisada que incluye desde diésel evolucionados hasta híbridos enchufables con más de 100 km de autonomía eléctrica.

Deportivos que se niegan a perder su esencia
Si hay un coche que demuestra que la combustión es lo que más puede emocionar en 2026, ese es el Porsche 911 Turbo S. La nueva evolución del icono alemán combina un bóxer biturbo profundamente revisado con electrificación ligera, logrando prestaciones que hace solo unos años parecían imposibles sin renunciar al carácter 911. Más rápido, más eficaz y también más tecnológico, sigue siendo una referencia absoluta entre los deportivos.
Volkswagen también quiere apelar al lado emocional con el futuro T-Roc R, un SUV compacto que recupera la idea de que divertirse al volante no está reñido con la practicidad. Con tracción total, más de 300 CV y soluciones heredadas del Golf R, se convertirá en una rara avis dentro de un segmento cada vez más racional.

Japón sigue creyendo en la combustión… pero electrificada
Honda será una de las marcas que más claramente apueste por la hibridación clásica. El regreso del Prelude en forma de coupé híbrido es una declaración de intenciones: eficiencia, suavidad y un toque de diversión gracias a soluciones como la simulación de marchas. No busca cifras extremas, sino una conducción refinada y diferente.
En el extremo más popular, el Honda Civic se actualiza en 2026 con pequeños cambios estéticos y de equipamiento, manteniendo su sistema híbrido como única opción mecánica. Un coche que sigue apostando por el equilibrio general y por una calidad percibida muy alta dentro del segmento.
Mazda, fiel a su filosofía, lanza la tercera generación del CX-5 apostando por motores atmosféricos electrificados, mejoras claras en confort y un interior mucho más tecnológico. Crece en tamaño, gana espacio y refuerza esa sensación de coche “bien hecho” que siempre ha sido su seña de identidad.

Kia y Toyota: pragmatismo sin complejos
Kia reorganiza su gama compacta con el K4, sustituto del Ceed, que llegará con motores de gasolina electrificados y un enfoque claramente europeo en tamaño, diseño y tecnología. Más grande, más digital y con una puesta a punto específica para nuestro mercado, será la alternativa para quienes aún no quieren dar el salto al eléctrico.
Toyota, mientras tanto, seguirá explotando su enfoque multitecnología. El RAV4 de nueva generación se ofrecerá exclusivamente con sistemas híbridos y enchufables, mientras que el Hilux demostrará que incluso una pick-up puede adaptarse a los nuevos tiempos combinando diésel electrificado, versión eléctrica y, más adelante, pila de combustible.

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