Cada verano reaparece la misma pregunta entre los conductores: ¿cuánto combustible consume realmente el aire acondicionado del coche? Las respuestas que suelen encontrarse van desde un incremento del 5 o el 6 % hasta cifras cercanas al 30 %. Aunque puedan parecer contradictorias, todas tienen una explicación. El consumo adicional del climatizador varía en función de las condiciones de uso y no existe un porcentaje que sirva para todos los vehículos y situaciones.
La Dirección General de Tráfico (DGT) y diversos estudios técnicos coinciden en que factores como la temperatura exterior, el calor acumulado en el habitáculo, el tipo de motor, la velocidad o la temperatura seleccionada por el conductor son los que determinan cuánto combustible extra será necesario para mantener el interior del vehículo a una temperatura confortable.
El consumo puede variar desde un 6 % hasta un 30 % según cómo se utilice

Gran parte de la confusión nace porque muchas cifras se publican sin explicar el contexto en el que se han obtenido. La propia DGT ha ofrecido diferentes porcentajes en varias de sus publicaciones y todos son compatibles entre sí. Cuando el climatizador ya ha estabilizado la temperatura del habitáculo y únicamente debe mantenerla, el incremento del consumo suele rondar el 6 %. Algunos sistemas automáticos especialmente eficientes pueden incluso reducir esa cifra hasta situarla entre el 2 y el 4 %.
El panorama cambia cuando el coche lleva varias horas estacionado bajo el sol. En pleno verano, el interior puede alcanzar temperaturas superiores a los 60 ºC, lo que obliga al compresor a trabajar al máximo durante los primeros minutos. Si además el conductor fija una temperatura muy baja, como 18 ºC, el sistema prolongará ese esfuerzo y el consumo puede llegar a incrementarse hasta un 30 %, según la DGT. Por esa razón, un trayecto corto por ciudad después de arrancar un coche completamente recalentado no tiene nada que ver con un viaje largo por autopista en el que el climatizador lleva funcionando de forma estable desde hace tiempo.
¿Es mejor abrir las ventanillas o utilizar el aire acondicionado?
La respuesta depende principalmente de la velocidad a la que se circule. En ciudad o a baja velocidad, bajar las ventanillas puede ser una alternativa razonable cuando el calor no es excesivo. A esas velocidades, la resistencia aerodinámica apenas influye en el consumo del vehículo.
En carretera sucede justo lo contrario. Circular con las ventanillas abiertas aumenta la resistencia al aire. Como consecuencia, el motor necesita más energía para mantener la velocidad. Un estudio realizado por el Oak Ridge National Laboratory y publicado por SAE International concluye que, a velocidades elevadas, la pérdida aerodinámica puede igualar o incluso superar el consumo adicional del aire acondicionado.
La DGT también se pronuncia sobre este debate. El organismo recomienda utilizar el climatizador cuando se circula por encima de 100 o 110 km/h. Según sus cálculos, hacerlo puede ahorrar alrededor de 0,3 litros cada 100 kilómetros respecto a conducir rápido con las ventanillas abiertas.
El calor también afecta a la seguridad
La DGT recuerda que las altas temperaturas reducen la capacidad de atención. Diversos estudios muestran que, a partir de 30 ºC, comienzan a disminuir los reflejos. Cuando el habitáculo alcanza los 35 ºC, esa pérdida de capacidad puede ser comparable a conducir con una tasa de alcohol de 0,5 g/l. Mantener una temperatura agradable reduce la fatiga, especialmente en viajes largos o durante las horas de más calor.
Cómo reducir el consumo del aire acondicionado
La DGT recomienda mantener el climatizador entre 21 y 23 ºC. Algunas de sus publicaciones elevan esa cifra hasta los 24 ºC. En cualquier caso, no aconseja seleccionar temperaturas muy bajas, ya que el coche no se enfriará antes y el sistema trabajará durante más tiempo.
También conviene abrir las puertas o las ventanillas durante un minuto antes de iniciar la marcha. Así se expulsa parte del aire caliente acumulado en el habitáculo. Una vez que el interior ya está fresco, activar el modo de recirculación ayuda a mantener la temperatura con un menor esfuerzo del sistema.
Por último, revisar periódicamente el filtro del habitáculo y el circuito de climatización permite que el equipo funcione con la máxima eficiencia. El consumo del aire acondicionado depende de cómo se utilice. Un uso adecuado permite viajar con comodidad, mantener una temperatura segura en el habitáculo y limitar el gasto extra de combustible.
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