Yo soy de los que piensan que la electrónica aporta cosas muy positivas en según qué casos, pero que tiene más posibilidades de fallar que la mecánica. Sin embargo, muchas marcas de coches creen lo contrario, como Lexus o Peugeot, con la dirección electrónica.
Y ahora, también sucede con los frenos. El Omoda 7 SHS estrena frenos by wire, cuyo escaparate es que reaccionan en solo 0,15 segundos. Pero, ¿hasta qué punto te puedes fiar de eliminar parte de los componentes mecánicos de un sistema de frenado?
La electrificación no solo está cambiando los motores. También está revolucionando elementos clave de la seguridad, como los frenos. Y ahí es donde entra en juego el nuevo sistema brake by wire del Omoda 7 SHS, un SUV híbrido enchufable que apuesta por una tecnología capaz de reaccionar en apenas 150 milisegundos: la mitad de lo que tarda una persona en parpadear.

La marca china sigue reforzando su discurso tecnológico y ahora pone el foco en uno de los sistemas más importantes de cualquier coche: la frenada. Porque aunque la potencia o la autonomía suelen acaparar titulares, la capacidad para detener un vehículo de forma rápida y precisa sigue siendo uno de los factores más decisivos en seguridad.
Qué es un sistema de frenos by wire
A diferencia de un sistema de frenos convencional, donde el conductor acciona hidráulicamente las pinzas mediante el pedal y el líquido de frenos, en un sistema “by wire” la conexión física desaparece casi por completo.

En el caso del Omoda 7 SHS, cuando el conductor pisa el pedal, un sensor interpreta la presión aplicada y envía una señal electrónica al sistema de frenado. Es decir: el pedal ya no mueve directamente el líquido hidráulico, sino que transmite datos. Sobre el papel, este cambio permite una respuesta mucho más rápida y precisa, además de abrir la puerta a nuevas funciones gestionadas por software.
Una supuesta frenada más rápida y más precisa
La cifra clave del sistema desarrollado por Omoda y Jaecoo está en el tiempo de reacción. Según la marca, el sistema necesita solo 0,15 segundos para detectar la presión sobre el pedal, procesar electrónicamente la orden, generar presión en el circuito e iniciar la frenada.
Para ponerlo en contexto, un parpadeo humano suele durar alrededor de 0,3 segundos. Además, el sistema puede generar una presión de hasta 180 MPa, una cifra enorme para un vehículo de producción y muy superior a la presión habitual de inflado de un neumático.
¿Mismo tacto de freno?
Uno de los problemas habituales de muchos híbridos enchufables y eléctricos es que el tacto del pedal cambia dependiendo de si actúa más la frenada regenerativa o la hidráulica. Con este sistema by wire, el Omoda 7 SHS consigue mantener una sensación más natural y uniforme al frenar, incluso cuando el coche está recuperando energía para recargar la batería. Eso se traduce en menos tirones, mayor suavidad y una conducción más intuitiva.

La industria del automóvil lleva años avanzando hacia sistemas electrónicos en prácticamente todos los apartados del coche: dirección, acelerador, suspensión o transmisión. La frenada era uno de los últimos grandes elementos pendientes.
Ahora, tecnologías como la del Omoda 7 SHS muestran hacia dónde evolucionarán los coches en los próximos años: más software, más precisión y una integración total con los asistentes avanzados de conducción. Porque en un automóvil cada vez más digital, los frenos también empiezan a funcionar como un ordenador…
Pero bueno, ninguna marca va a lanzar al mercado cosas tan sensibles basada en la electrónica sin la certeza de que su no fallo está garantizado. Pronto iremos probando todas las soluciones de cada marca…
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