Las redes eléctricas fueron diseñadas para casar producción y demanda al minuto. Pero algunas fuentes de origen renovable, predecibles pero no controlables, ponen a prueba ese concepto. El almacenamiento en baterías es la contribución del coche eléctrico a la estabilidad de la red.
Toyota se ha asociado con una empresa estadounidense para reciclar elementos de las baterías de los antiguos modelos del Toyota Prius… que servirán para fabricar otras más modernas. ¿El objetivo? Reducir su huella de carbono y, por supuesto, abaratar costes de producción.
Ubicado al norte del país galo, entre sus objetivos están el comprobar si las baterías de los coches eléctricos se incendian en caso de sobrecarga o verificar la resistencia de las mismas ante vibraciones que se producen en el vehículo.
La batería de un coche dura una media de cinco años. Y, si se descarga, tu coche te dejará tirado y probablemente necesitarás ayuda para volver a arrancarlo y recuperar la marcha. ¿Cómo volver a arrancar el coche? ¿Es bueno empujarlo?
Actualmente, la empresa norteamericana Tesla compra este mineral, esencial para la fabricación de baterías de los coches eléctricos, en China; pero su elevado precio podría hacer que la empresa se planteara establecer sus propias operaciones mineras. Ya dispone de un yacimiento en Nevada (EE.UU.).
Toshiba ha presentado recientemente una revolucionaria batería para coches eléctricos capaz de proporcionar hasta 320 km de autonomía con una carga de tan sólo 6 minutos.