Con la llegada del calor y los desplazamientos a la costa, se repite una duda muy frecuente entre conductores: si es posible o no conducir con chanclas después de la playa.
La creencia más extendida es que la DGT lo prohíbe expresamente, algo que se repite cada verano en redes sociales y conversaciones cotidianas. Sin embargo, esta idea no se ajusta del todo a lo que establece la normativa.
No existe una prohibición específica sobre este tipo de calzado, aunque eso no significa que su uso sea siempre recomendable al volante.
Arranca una serie para desmontar bulos al volante
Este caso forma parte del punto de partida de una nueva serie informativa centrada en bulos, mitos y creencias populares sobre la normativa de tráfico en España.
A lo largo de las próximas entregas se analizarán situaciones muy habituales entre conductores que generan dudas constantes, comparando lo que se piensa de forma generalizada con lo que realmente recoge la normativa oficial.
El objetivo es aclarar qué es cierto, qué es interpretación y qué pertenece directamente al terreno del mito.
Qué dice realmente la normativa de tráfico
La normativa española no recoge una referencia concreta a las chanclas, sandalias o conducir descalzo como infracción específica. Es decir, no existe ningún artículo que prohíba directamente este tipo de calzado.
Lo que sí establece el Reglamento General de Circulación es la obligación de mantener en todo momento el dominio efectivo del vehículo, la libertad de movimientos y la atención permanente a la conducción.
En otras palabras, no se regula el tipo de calzado, sino la capacidad del conductor para controlar el coche de forma segura.
Cuándo puede haber sanción
El uso de chanclas no implica una multa automática, pero sí puede ser sancionable si un agente considera que existe una pérdida de control del vehículo o un riesgo para la seguridad.
Por ejemplo, si el calzado se desliza, se engancha en los pedales o impide una frenada correcta, la situación puede interpretarse como una conducción insegura.
En estos casos, la sanción no se basa en las chanclas en sí, sino en la conducta y el riesgo generado durante la conducción.
Más allá del mito
Más allá de la discusión legal, las autoridades de tráfico insisten en que lo importante es garantizar siempre un control total del vehículo.
En trayectos largos, con calor o tras actividades como ir a la playa, se recomienda utilizar calzado que sujete bien el pie para evitar deslizamientos o reacciones imprecisas en momentos críticos.
El caso de las chanclas es uno de los ejemplos más claros de cómo una creencia popular puede consolidarse durante años sin reflejar exactamente lo que dice la normativa.
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