La Comisión Europea estaría estudiando una nueva medida para reforzar la seguridad vial que podría afectar a todos los coches nuevos comercializados a partir de 2030. Según publica el Daily Mail, Bruselas analiza la posibilidad de implantar un sistema capaz de reducir automáticamente la potencia del motor cuando el vehículo circule por encima del límite de velocidad. Por el momento, se trata únicamente de una propuesta en estudio y no existe ninguna confirmación oficial.
Del aviso sonoro a intervenir directamente en la conducción
Desde julio de 2024, todos los vehículos nuevos vendidos en la Unión Europea incorporan el sistema ISA (Asistente Inteligente de Velocidad), que avisa al conductor mediante un pitido y un mensaje en el cuadro de instrumentos cuando supera el límite permitido. Aunque puede desconectarse, el sistema vuelve a activarse cada vez que se arranca el coche.
La propuesta que ahora se estudia iría mucho más allá. El vehículo combinaría la información del GPS con los mapas digitales de los límites de velocidad para detectar si circula por encima de lo permitido y, en ese caso, reducir automáticamente parte de la potencia del motor. Es decir, el coche no solo advertiría al conductor, sino que intervendría directamente sobre su funcionamiento.

La fiabilidad de los sistemas actuales genera dudas
Uno de los principales obstáculos para implantar una medida de este tipo es la fiabilidad de los asistentes actuales. Los errores en la lectura de señales o las cartografías desactualizadas siguen siendo relativamente habituales.
De hecho, el centro británico de investigación Thatcham asegura que algunos sistemas, pese a superar el 91 % de precisión en las pruebas de homologación, reducen su fiabilidad hasta alrededor del 74 % cuando se analizan únicamente los cambios reales de límite de velocidad. En otras palabras, pueden equivocarse aproximadamente una de cada cuatro veces en situaciones críticas.
Si un sistema con ese margen de error fuera capaz de limitar la potencia del motor durante una aceleración o un adelantamiento, las consecuencias podrían generar un importante debate entre conductores y fabricantes.
Una propuesta que ya despierta polémica
En caso de aprobarse, esta iniciativa se sumaría a otras tecnologías obligatorias impulsadas por la Unión Europea, como el detector de somnolencia, los avisos por distracción, la caja negra o la preinstalación para futuros alcoholímetros antiarranque.

Por ahora, la Comisión Europea no ha anunciado oficialmente esta medida y todo apunta a que se trata de una propuesta que todavía debe analizarse en profundidad. Sin embargo, la posibilidad de que los coches puedan limitar automáticamente su potencia cuando detecten un exceso de velocidad ya ha comenzado a generar un intenso debate sobre el equilibrio entre seguridad vial y libertad de conducción.
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