Jaguar Land Rover ha tomado la decisión de postergar dos años el rediseño completo del Land Rover Defender. Como consecuencia directa de este movimiento, el lanzamiento de la variante 100 % eléctrica del todoterreno queda pospuesto hasta principios de la década de 2030. La compañía busca así ganar tiempo para calibrar su estrategia industrial en un entorno internacional cada vez más complejo para el sector del automóvil de gama alta.
Factores comerciales y el peso del modelo en las ventas
El ajuste en el calendario responde a la fría acogida que experimentan los coches eléctricos de lujo en varios mercados clave. A esto se suma la presión de los nuevos aranceles en Estados Unidos y la pérdida de fuelle en China, donde los fabricantes locales están ganando terreno rápidamente con modelos de autonomía extendida que combinan baterías grandes con pequeños motores térmicos.
A pesar de ser uno de los vehículos más veteranos del catálogo tras su desembarco en 2019, el Defender sostiene gran parte de la facturación del grupo. Durante el segundo trimestre del año se entregaron 26.690 unidades de este todoterreno, una cifra que representa un tercio de las ventas totales de la marca y que supera holgadamente los registros del Range Rover Sport.
Topes mecánicos y el proyecto de un hermano menor
La generación que se comercializa actualmente sale de la fábrica de Eslovaquia y se apoya en la plataforma D7X. El problema de esta arquitectura es que no admite un tren motriz 100 % eléctrico, por lo que la electrificación total del modelo exige un cambio de plataforma por completo.
En paralelo, los ingenieros de la firma trabajan en una versión del Defender de menor tamaño. Este proyecto sí contempla opciones mecánicas híbridas y eléctricas apoyadas en la plataforma EMA, la misma base técnica que utilizarán el Range Rover GT y las futuras propuestas de cero emisiones de la casa británica.
Acuerdo con Stellantis para esquivar los aranceles en Norteamérica
Estados Unidos es el mercado más potente para el Defender, pero la importación desde la planta eslovaca implica asumir un arancel del 15 %. Para amortiguar este impacto económico, la dirección ha sellado un acuerdo con el grupo Stellantis con el fin de desarrollar un modelo conjunto bajo el sello Defender pensado para el público estadounidense.
Este nuevo producto compartirá nombre pero competirá en un nicho diferente, por lo que convivirá con el Defender europeo tradicional, que se seguirá enviando desde Eslovaquia. Con este movimiento, la empresa cubre las espaldas a corto plazo mientras observa cómo evolucionan las regulaciones medioambientales en los próximos años.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



