En un panorama de SUV urbanos cada vez más homogéneo, el nuevo Nissan Juke apuesta por lo contrario: ser recordado. Y, fiel a su historia, lo consigue del modo más difícil: no intentando gustar a todos, sino atreviéndose a gustar muchísimo a algunos.
Nissan Juke, ayer, hoy y mañana: lo amas o lo odias
Cuando Nissan lanzó el Juke en 2010, no presentó simplemente un SUV pequeño: abrió una conversación. En plena era de los compactos «correctos» y de los todocaminos cada vez más parecidos entre sí, aquel coche de mirada dividida —faros superiores afilados y ópticas redondas más abajo— parecía hecho para provocar. Venía precedido por el prototipo Qazana de 2009 y, como suele ocurrir con los diseños que rompen moldes, su éxito no se midió solo en ventas, sino en impacto cultural: el Juke convirtió la estética en un argumento de compra.

Ese ADN no nació por accidente. Nissan llevaba años defendiendo el diseño como herramienta de identidad, una etapa asociada a la visión de Shiro Nakamura, histórico responsable global de diseño de la marca, y al trabajo del Nissan Design Europe en Londres -hemos conocido personalmente a gran parte de sus responsables, ahora con Giovanny Arroba, al frente-. Y fue allí donde se dio forma a un modelo, el primer Juke, pensado para Europa, pero con impacto global. La receta era arriesgada: mezclar códigos de deportivo y de SUV urbano, tensar proporciones, elevar la cintura, compactar volúmenes y rematarlo con detalles casi de «concept car» llevados a la calle. El resultado fue un coche polarizante —»lo amas o lo odias»— que, precisamente por eso, se convirtió en icono.
Y llegó la segunda entrega
La segunda generación, presentada en 2019, refinó el lenguaje sin domesticarlo. Mantuvo la firma lumínica y la postura musculosa, pero ganó coherencia de superficies, tecnología y calidad percibida. Aun así, el reto era evidente para pensar en el futuro: ¿cómo hacer evolucionar un diseño que se había hecho famoso por su insolencia sin que perdiera su descaro?

¿Cómo ven el nuevo Juke sus diseñadores?
Ahí entra el nuevo Juke, recién presentado y con llegada comercial prevista en unos meses. Nissan insiste en que su prioridad no es perseguir la unanimidad, sino conservar el gesto valiente que hizo del modelo una rareza valiosa en el mercado.
En esta tercera generación, el diseño del Juke se apoya en una idea tan contemporánea como profundamente identitaria: convertir la geometría en carácter. En Nissan hablan abiertamente del riesgo «love it or hate it» -lo amas o lo odias-, y el director de Diseño en Nissan Motor Co Takahiro Kuze admite que lo asumieron «plenamente», prefiriendo «un grupo más pequeño y entregado de verdaderos ‘Nissan lovers'» antes que un coche «vagamente apreciado». La clave estética —y casi narrativa— está en esas formas poligonales, en pliegues y tensiones que, según Sebastien Jesus (Lead Interior Designer en Nissan Design Europe), remiten a «Paper–Folds–Origami… all = Japan», algo que «nunca se sintió tan Nissan».
Turno para pedir la opinión del vicepresidente de Nissan Design Europe, nuestro buen amigo Giovanny Arroba. “Obviamente estamos muy entusiasmados con el nuevo Juke. Este diseño es una expresión de marca sin concesiones para quienes quieren hacer una declaración emocional sobre la tecnología y el estilo del coche que conducen”.
Ya ha aparecido en este reportaje la palabra rebelde. Arroba la vuelve a utilizar: “¡El Juke siempre ha sido un rebelde! El primer Juke fue pionero en el segmento de los crossover del segmento B y no había absolutamente nada parecido: un éxito polarizador, de esos que o amas o detestas”.
Le pedimos al máximo responsable de Diseño Nissan en Europa que profundice en la nueva generación del Juke: “recupera ese espíritu rebelde y punk. Está diseñado con superficies poligonales inspiradas directamente en las superficies digitales paramétricas, basadas en juegos de tensión y contraste”.
¿Demasiado arriesgado?, le preguntamos para terminar… “A los fabricantes y diseñadores de automóviles siempre se les cuestiona o critica porque todos los coches modernos parecen iguales. El nuevo Juke vuelve a romper las reglas, redefine el diseño automovilístico y sacude de nuevo el segmento B+” termina Giovanny Arroba.
Hablan los máximos responsables de Diseño de Nissan
Por último, hablamos con el gran jefe, con el Senior Vice President for Global Design at Nissan Motor Corporation, Alfonso Albaisa, que cuenta que la chispa surgió cuando Ken Lee, Brand Senior Design Director, vio una propuesta trabajada con modelado poligonal: el efecto fue inmediato, porque «los polígonos tenían un sentido de propósito, no de superficie»; no era un patrón aplicado, sino una forma de construir volumen y actitud. Y cuando la idea pasó del estudio a la fábrica, la épica fue real: ingeniería validó paneles, estampación… y la reacción fue un contundente «let’s make it». Incluso Kuze lo recuerda como un sueño —“polígonos cayéndome sobre la cabeza”—, mitad entusiasmo y mitad vértigo por hacerlo posible; justo la mezcla que define al Juke cuando decide volver a ser, como nos lo volvía a describir personalmente Albaisa en el pasado Salón de Beijing, «rebelde».
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