El asistente de velocidad de los coches modernos comete errores en uno de cada cuatro avisos
La tecnología ISA, obligatoria en Europa desde 2024, muestra errores importantes en condiciones reales y reabre el debate sobre su fiabilidad
La tecnología ISA, obligatoria en Europa desde 2024, muestra errores importantes en condiciones reales y reabre el debate sobre su fiabilidad
El rediseño del CUV híbrido de Kia actualiza su diseño, amplía el equipamiento tecnológico y refuerza la seguridad sin modificar su planteamiento orientado al uso diario en Europa.
Estos son los equipamientos imprescindibles que debería tener cualquier coche de empresa en 2026: desde control de crucero adaptativo y carga rápida hasta sistemas ADAS o tecnología V2L para convertir el coche en una oficina móvil.
El Geely E5 se enmarca en la estrategia de la compañía hacia una gama de vehículos de carácter global, diseñados para su comercialización en varios mercados fuera de China.
La normativa europea obliga a activar las ayudas (ADAS) por defecto, pero no todos los fabricantes lo ponen fácil cuando el conductor quiere silenciarlos.
La Unión Europea introduce en 2026 nuevos sistemas ADAS obligatorios en todos los coches nuevos. La frenada automática para peatones y ciclistas, la detección de distracciones y la mejora del asistente de carril marcarán un antes y un después en la seguridad vial.
Los ADAS son la avanzadilla del futuro: empiezan aparcando por ti y acaban quitándote las llaves. No es ciencia ficción, es la cuenta atrás del acto de “conducir” tal y como lo conocemos, y solo falta pulir flecos para que termine.
El utilitario más vendido de Europa se actualiza con un diseño renovado, mejor tecnología y un botón que te permite silenciar las ayudas a la conducción cuando quieras.
Estos días muchos medios franceses se hacen eco de la llamada “frenada fantasma”, un fenómeno que empieza a ser preocupante y que cuestiona la velocidad de implantación de las nuevas tecnologías.
Cuando el asfalto alcanza temperaturas extremas, los conductores son testigos de un fenómeno tan llamativo como engañoso: los espejismos