El sistema AdBlue se ha convertido en uno de los elementos más controvertidos dentro de los motores diésel modernos. Diseñado para reducir las emisiones contaminantes, su implantación obligatoria en los vehículos Euro 6 ha traído consigo una consecuencia no tan esperada: un número creciente de averías que afectan a distintos fabricantes y modelos.
Aunque no todos los vehículos presentan problemas, lo cierto es que algunos modelos concentran una mayor frecuencia de incidencias, especialmente en componentes como depósitos, bombas, sensores o sistemas de inyección del propio AdBlue.
Un sistema pensado para reducir emisiones, pero con fallos recurrentes
El AdBlue es una solución basada en urea que se inyecta en el sistema de escape para reducir los óxidos de nitrógeno (NOx). Su funcionamiento es clave para cumplir con la normativa medioambiental, pero también ha generado ciertos puntos débiles en algunos sistemas.
Con el paso del tiempo, se han detectado fallos en depósitos que se deforman, bombas que pierden presión o sensores que ofrecen lecturas incorrectas. En muchos casos, estos componentes vienen integrados, lo que obliga a sustituir conjuntos completos y eleva notablemente el coste de reparación.
Los modelos que más incidencias están acumulando

Entre los vehículos más afectados destacan varios modelos del grupo Stellantis, especialmente los equipados con motores diésel 1.6 BlueHDi. En este caso, los problemas más habituales están relacionados con depósitos defectuosos o dificultades en el sistema de llenado, una incidencia que se repite en modelos como el Peugeot 208, el Peugeot 308 y el Peugeot 3008.
En el caso de Mercedes-Benz Clase C, los fallos suelen estar asociados a la bomba del sistema AdBlue o a errores en la lectura del nivel del depósito. Cuando el sistema está integrado, la reparación puede implicar el cambio completo del conjunto, con costes que superan fácilmente los 1.800 euros.
Por su parte, el Ford Ranger presenta incidencias más centradas en el calentador del sistema o en la bomba, con reparaciones que suelen situarse en torno a los 800 euros.
El grupo Volkswagen tampoco queda al margen. Modelos como el Volkswagen Passat, el Volkswagen Sharan o el SEAT Alhambra, equipados con motores 2.0 TDI, acumulan incidencias relacionadas con sensores que marcan niveles incorrectos, bombas defectuosas o pequeñas fugas en el sistema de inyección. En algunos casos, el coste de reparación también supera los 1.500 euros.
Un problema que pesa en el mercado diésel

Más allá de los fallos concretos, el AdBlue se ha convertido en uno de los puntos de atención dentro del mercado de segunda mano diésel. La posibilidad de enfrentarse a reparaciones costosas hace que muchos conductores presten especial atención al historial del vehículo antes de su compra.
Aunque los fabricantes han ido introduciendo mejoras progresivas en el sistema, lo cierto es que las incidencias siguen apareciendo en determinados modelos, lo que mantiene el AdBlue como uno de los elementos más vigilados dentro de la tecnología diésel actual.
Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



