Es una situación más habitual de lo que parece. Circulas por una carretera, el velocímetro del coche indica 90 km/h, pero al mirar Waze descubres que la aplicación muestra 84 km/h. Lo mismo puede ocurrir si utilizas Google Maps, que también incorpora un indicador de velocidad. La diferencia puede generar dudas, especialmente cuando se circula cerca del límite permitido y existe el temor a una multa.
La explicación es más sencilla de lo que parece. El coche y las aplicaciones de navegación no calculan la velocidad de la misma manera, por lo que es completamente normal que ambas cifras no coincidan. De hecho, en la mayoría de los casos, ninguna de las dos está «equivocada».
El velocímetro del coche está diseñado para marcar de más

Muchos conductores creen que el cuadro de instrumentos refleja exactamente la velocidad a la que circula el vehículo, pero no es así. Los fabricantes calibran los velocímetros para que nunca indiquen una velocidad inferior a la real, algo que además está regulado por la normativa de homologación. Por ese motivo, es habitual que el velocímetro incorpore un margen de seguridad, que normalmente oscila entre un 3 % y un 7 %, dependiendo del fabricante y del modelo. En otras palabras, si el cuadro marca 90 km/h, la velocidad real puede situarse algunos kilómetros por hora por debajo.
Además, esa diferencia puede variar ligeramente con el paso del tiempo. El desgaste de los neumáticos, la presión de inflado, el tamaño de las llantas o incluso la carga que transporte el vehículo pueden modificar la lectura del velocímetro. Este margen tiene un objetivo claro: evitar que el conductor circule por encima del límite legal creyendo que todavía se encuentra dentro de la velocidad permitida.
Por qué Waze y Google Maps suelen mostrar una velocidad diferente
Las aplicaciones de navegación funcionan de otra manera. Tanto Waze como Google Maps utilizan la señal GPS para calcular la velocidad del vehículo a partir de su posición y del tiempo que tarda en recorrer una determinada distancia. En condiciones normales, este cálculo suele acercarse mucho a la velocidad real del coche, por lo que es frecuente que ambas aplicaciones muestren una cifra inferior a la que aparece en el cuadro de instrumentos.
Sin embargo, tampoco se trata de un sistema completamente infalible. La precisión del GPS puede verse afectada por diferentes factores, como la circulación por túneles, zonas con edificios altos, carreteras rodeadas de montañas o incluso determinadas condiciones meteorológicas. En esos casos pueden producirse pequeñas variaciones puntuales en la velocidad mostrada. Por eso tampoco es extraño que Waze y Google Maps indiquen velocidades ligeramente diferentes entre sí durante unos segundos.

¿Qué velocidad tienen realmente en cuenta los radares?
Esta es probablemente la pregunta que más preocupa a los conductores. La respuesta es clara: los radares no utilizan ni la velocidad del velocímetro ni la que muestran Waze o Google Maps. Los dispositivos de control de velocidad miden directamente la velocidad real del vehículo mediante sistemas de radar, láser u otras tecnologías homologadas. Posteriormente, aplican el margen de error correspondiente establecido por la legislación antes de determinar si existe una infracción.
Precisamente por eso, el margen que incorporan los velocímetros juega a favor del conductor. Si se circula respetando la velocidad que marca el cuadro, resulta más difícil superar involuntariamente el límite legal.
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