El asfalto volvió a mostrar su cara más amarga durante el pasado mes de junio. Tras un inicio de año marcado por una evolución favorable de la siniestralidad, las carreteras españolas registraron un brusco cambio de tendencia que deja el balance mensual más preocupante de los últimos años. La sucesión de varios accidentes de especial gravedad ha disparado las cifras y ha puesto fin a cinco meses de descenso en el número de víctimas mortales.
Los datos difundidos por la Dirección General de Tráfico (DGT) reflejan que durante junio se produjeron 123 siniestros mortales, en los que perdieron la vida 142 personas. Son 51 fallecidos más que en el mismo mes de 2025, una cifra que convierte a junio de 2026 en el mes de junio con mayor mortalidad en las carreteras españolas desde 2010. Aunque no se trata del peor registro de toda la serie histórica, sí supone un claro punto de inflexión respecto a la evolución observada en los últimos ejercicios.

Los accidentes más graves disparan un mes excepcionalmente trágico
El incremento de la mortalidad no responde únicamente a un mayor número de desplazamientos. Durante junio se contabilizaron 42,8 millones de viajes de largo recorrido, un 3 % más que hace un año, pero el principal factor detrás del repunte ha sido la gravedad de los accidentes registrados.
La estadística deja un dato especialmente revelador. A lo largo del mes se produjeron seis siniestros con tres o más fallecidos, cuando en junio del año pasado no se registró ninguno de estas características. Esos accidentes provocaron la muerte de 21 personas, lo que explica por sí solo una parte muy importante del incremento de víctimas mortales respecto a 2025.
El calendario también concentró varias jornadas especialmente negras. Hubo tres días con diez o más fallecidos, frente a uno el año anterior, mientras que en cinco jornadas se registraron ocho o más víctimas mortales, unos valores que no se alcanzaban desde 2009. El día más trágico fue el 2 de junio, cuando 12 personas perdieron la vida en distintos accidentes ocurridos en la red viaria.
Las carreteras convencionales vuelven a convertirse en el punto más crítico
Si hay un escenario donde se concentra el deterioro de la siniestralidad es el de las carreteras convencionales. Mientras las autopistas y autovías lograron reducir ligeramente el número de víctimas, las vías convencionales registraron 53 fallecidos más que en el mismo mes de 2025, absorbiendo prácticamente todo el aumento de la mortalidad.
La tipología de los accidentes también ayuda a entender este repunte. Las salidas de vía fueron el siniestro que más aumentó, con 24 fallecidos adicionales, seguidas muy de cerca por las colisiones frontales, responsables de 21 víctimas mortales más. Entre ambos tipos de accidente concentran la mayor parte del incremento registrado durante junio y vuelven a poner el foco sobre los riesgos que siguen presentando las carreteras de doble sentido.
La distribución territorial tampoco apunta hacia un problema localizado. Los accidentes que explican este empeoramiento se repartieron entre 26 provincias, 38 carreteras y 42 siniestros diferentes, un escenario que refleja un fenómeno ampliamente distribuido por la red viaria y no asociado a un corredor concreto.
La noche y los turismos concentran buena parte del aumento de víctimas

El perfil de la siniestralidad también deja varias conclusiones relevantes. Los ocupantes de turismos protagonizan el mayor incremento, con 29 fallecidos más que en junio del año pasado, muy por encima del resto de usuarios de la vía.
Otra de las características que sobresalen es el horario en el que se produjeron muchos de los accidentes mortales. Entre las 20:00 y las 06:00 horas se registraron 31 de las 51 víctimas mortales adicionales, una concentración que sitúa las últimas horas del día y la madrugada como el periodo en el que más aumentó la gravedad de los siniestros durante el mes.
El uso de los sistemas de protección sigue siendo otra de las asignaturas pendientes. De las 142 personas fallecidas, 22 no utilizaban el dispositivo de seguridad obligatorio en el momento del accidente. Entre ellas había 19 conductores de turismo y dos de furgoneta que viajaban sin cinturón de seguridad, además de un ciclista que no llevaba casco.
El balance del año mantiene el descenso pese al duro golpe de junio
Aunque junio ha alterado de forma significativa la evolución de la siniestralidad, el balance acumulado del año continúa siendo más favorable que el registrado en 2025.
Entre el 1 de enero y el 30 de junio se contabilizaron 464 siniestros mortales, con 501 personas fallecidas, lo que supone 19 víctimas menos que en el mismo periodo del año anterior. De hecho, se trata del tercer primer semestre con menor número de fallecidos de la serie histórica, si se excluyen 2020 y 2021, ejercicios condicionados por las restricciones de movilidad derivadas de la pandemia.
Todo ello se produce mientras el tráfico sigue creciendo. En los seis primeros meses del año se alcanzaron 230 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 3 % más que en 2025, lo que equivale a 7,3 millones de viajes adicionales. El fuerte repunte registrado en junio empaña una evolución que hasta ahora era claramente positiva, aunque el acumulado del ejercicio continúa situándose por debajo del año pasado y mantiene abierta la posibilidad de recuperar esa tendencia durante la segunda mitad de 2026.
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