Los vehículos de gas continúan perdiendo peso en el mercado español frente al auge de los eléctricos y los híbridos, aunque el GLP mantiene un núcleo de compradores fieles. El Dacia Sandero domina con claridad un segmento cada vez más reducido.
Un coche de GLP es básicamente un coche de gasolina que también puede funcionar con gas, manteniendo prácticamente las mismas prestaciones pero con una reducción importante de las emisiones contaminantes y del coste por kilómetro.
Si necesitas un coche barato, que consuma poco y que sea práctico, ojo aquí: el Renault Clio de GLP cumple todo eso y ofrece muy buen resultado en términos generales.