Tesla ha confirmado el fin de la producción de los Model S y Model X, dos de los vehículos más emblemáticos de su historia. Fabricados en la planta de Fremont, estos modelos han sido durante años la carta de presentación de la marca en el segmento premium eléctrico, ayudando a consolidar la imagen de Tesla como referente global en movilidad eléctrica.
La decisión marca un punto de inflexión importante para la compañía, que ahora concentra sus esfuerzos en gamas más asequibles y proyectos de nueva generación.
Model S y Model X: los pilares del cambio eléctrico
Lanzado en 2012, el Tesla Model S fue una auténtica revolución en su momento. Demostró que un coche eléctrico podía ofrecer altas prestaciones, gran autonomía y un enfoque premium, rompiendo con la imagen limitada que tenía la movilidad eléctrica a comienzos de la década de 2010.
Tres años más tarde llegó el Model X, un SUV de lujo que destacó por su diseño futurista y sus icónicas puertas de tipo «alas de halcón». Ambos modelos reforzaron la estrategia de Tesla en el segmento alto del mercado y contribuyeron a cambiar la percepción del coche eléctrico a nivel mundial.ç

En conjunto, se estima que ambos vehículos han superado las 750.000 unidades producidas, una cifra muy relevante teniendo en cuenta su posicionamiento de nicho.
El impacto de un legado tecnológico
Más allá de las ventas, el verdadero impacto de estos modelos está en su papel transformador. Antes de su llegada, el coche eléctrico era visto como un vehículo urbano con limitaciones de autonomía. Tesla cambió esa narrativa con coches capaces de recorrer largas distancias, apoyados además por el desarrollo de su propia red de supercargadores.
La evolución del Model S, especialmente en su versión Plaid, también consolidó la imagen de Tesla como marca capaz de competir con superdeportivos en aceleración y tecnología.

Un cambio de estrategia en la gama Tesla
En los últimos años, las ventas de ambos modelos han perdido peso frente a los superventas de la marca: el Model 3 y el Model Y, que concentran la mayor parte de la demanda global. Este cambio responde también a una estrategia más amplia de Elon Musk, que busca liberar capacidad de producción para nuevos proyectos como el robot humanoide Optimus y el vehículo autónomo Cybercab.
Como cierre simbólico, Tesla ha lanzado una serie final denominada «Signature Series», disponible solo por invitación y con un precio cercano a los 159.000 dólares en Estados Unidos (128.000 euros aproximadamente). Esta edición pretende convertir las últimas unidades en piezas de colección.
Por ahora, la marca no ha anunciado ningún sustituto directo para los Model S y Model X, lo que refuerza la idea de que Tesla está entrando en una nueva etapa de su evolución industrial y tecnológica
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