Seguro que lo has visto en más de un coche. En lugar de tener un volante completamente circular, algunos modelos cuentan con un aro cuya parte inferior es plana. Es un recurso muy habitual en coches deportivos y también en versiones con un marcado carácter dinámico o, simplemente, con un acabado estético deportivo.
La primera impresión es que se trata simplemente de un elemento de diseño. Al fin y al cabo, un volante achatado por abajo da al habitáculo un aspecto más deportivo y recuerda, en cierta medida, a los volantes utilizados en los monoplazas de competición, que solo tienen asideros por los laterales. Pero lo cierto es que esa forma tiene también una explicación práctica.

Más espacio para las piernas
La principal ventaja de eliminar parte del aro en la zona inferior del volante es muy sencilla: se gana espacio para las piernas del conductor. Puede parecer una diferencia insignificante, pero cuando el conductor lleva el asiento en una posición baja o necesita acercarlo bastante al volante, esos centímetros pueden marcar la diferencia. La zona situada justo encima de los muslos queda algo más despejada.
Por este motivo, este tipo de volante tiene bastante sentido en coches deportivos, en modelos compactos o para conductores altos que pueden encontrar más limitado el espacio disponible en el puesto de conducción. Además, al existir menos aro en la zona inferior, también puede resultar algo más cómodo entrar y salir del vehículo, cosa valorable si el automóvil es bajito.

También hay quien dice que es una referencia para saber cuándo está centrada la dirección, pero no lo vemos igual. En realidad, ese dato ya te lo da el propio volante circular cuando lo visualices centrado.
¿Tiene algún inconveniente este volante?
Sí, aunque depende mucho del uso que hagamos del coche. En conducción normal, apenas supone un problema. Sin embargo, cuando realizamos maniobras que obligan a girar mucho el volante, un aro completamente circular resulta más natural, ya que permite deslizar las manos por él de forma continua.
En un volante achatado, la parte inferior rompe esa continuidad. Y cuanto más pronunciado sea el achatamiento, más evidente puede resultar. Por eso, un volante plano por abajo no es necesariamente mejor que uno redondo. Es, simplemente, una solución que puede aportar algunas ventajas en determinados vehículos.
Entonces, ¿por qué se utiliza tanto?
Aquí entra en juego también la estética. Un volante achatado transmite inmediatamente una imagen más deportiva. Por eso muchos fabricantes lo utilizan en sus versiones deportivas o incluso en acabados que no tienen unas prestaciones especialmente elevadas.

Es uno de esos elementos que hacen que el conductor tenga la sensación de estar sentado en un coche más especial nada más entrar en el habitáculo. Pero, a diferencia de otros elementos puramente decorativos, en este caso sí existe una función práctica detrás del diseño.
Así que la próxima vez que te encuentres con un volante con la parte inferior plana, ya sabes que no está ahí únicamente para que el coche parezca más deportivo: también sirve para liberar espacio en la zona de las piernas y puede proporcionar una referencia adicional sobre la posición del volante, aunque esto último esté cogido con pinzas.
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