El Nissan Qashqai nació en 2007 como una intuición brillante: mezclar turismo compacto, SUV y coche familiar en una fórmula inédita, manteniendo las virtudes de los tres conceptos bajo un envoltorio único. En 2025, su tercera generación no solo conserva aquella visión adelantada a su tiempo, sino que la proyecta hacia una nueva era marcada por la electrificación, la eficiencia y la digitalización. Comparar ambos modelos es, en realidad, comparar dos épocas de la automoción.

¡Cómo hemos cambiado!
Cuando apareció el primer Nissan Qashqai, Europa todavía pensaba en segmentos tradicionales. Compactos, berlinas, monovolúmenes y todoterrenos ocupaban casillas bien definidas. Entonces llegó aquel crossover de 4,315 metros y lo cambió todo. No era un SUV puro, tampoco un compacto convencional. Era otra cosa. Y esa “otra cosa” acabó convirtiéndose en el molde del automóvil familiar europeo de lo que llevamos de siglo XXI.
La primera generación (J10) ofrecía una gama mecánica plenamente representativa de su tiempo: motores gasolina atmosféricos de entre 114 y 141 CV, diésel dCi de 106 y 150 CV, consumos entre 5,2 y 8,4 l/100 km, y versiones tanto de tracción delantera como total. Su maletero, de 352 litros, bastaba entonces para responder al estándar familiar medio. El acceso a la gama arrancaba en 17.850 euros.
Dieciocho años después, el Qashqai III (J12) conserva intacta la filosofía, pero ha transformado radicalmente sus credenciales. El modelo actual mide 4,425 metros, 11 centímetros más que el original (+2,5%), un incremento que no responde al capricho dimensional, sino a una mejora tangible en habitabilidad y presencia. El maletero crece hasta 504 litros en las versiones mild hybrid, un incremento del 43% respecto al primer Qashqai, reflejo de cómo han cambiado las exigencias de espacio del cliente europeo. En las variantes e-POWER, incluso con la arquitectura electrificada, mantiene 479 litros, todavía un 36% más que en 2007.

La evolución más reveladora está bajo el capó. Frente a los motores térmicos puros del Qashqai I, la tercera generación abraza una electrificación escalonada: versiones mild hybrid de 140 y 158 CV, y el sofisticado sistema e-POWER de 205 CV. Este último simboliza mejor que ningún otro dato el salto tecnológico del modelo: entrega un 80% más de potencia que el diésel de acceso original (106 CV frente a 205 CV), pero reduce el consumo hasta 4,3 l/100 km, es decir, un 17,3% menos que aquel 1.5 dCi pionero de 2007, pese a mover un coche más potente, más grande y mucho más equipado. Autonomías, es cierto, bastante similares: 1.280 km hoy para un depósito de 55 litros y 1.250 km para un depósito de 65 litros del primer Qashqai.
No hay color en evolución de potencias, consumos, prestaciones…
Si la comparación se hace frente a los gasolina equivalentes, el salto impresiona aún más: el primer 2.0 gasolina de 141 CV consumía 8,1 l/100 km; el actual e-POWER de 205 CV rebaja esa cifra en un 47%, con prestaciones claramente superiores. También las emisiones reflejan el cambio de era: aunque Nissan no homologa hoy las cifras con los mismos ciclos que en 2007, la caída proporcional de CO₂ acompaña esa drástica reducción de consumo.

Hay otra cifra silenciosa pero reveladora: la potencia media de acceso. En 2007, un Qashqai básico arrancaba en 114 CV; hoy lo hace en 140 CV (+23%), con mejores aceleraciones, mayor refinamiento y sistemas de asistencia que entonces pertenecían al segmento premium.
También el precio cuenta una historia. De los 17.850 euros iniciales a los 28.450 actuales hay un incremento nominal del 59%, pero el dato pierde dramatismo cuando se cruza con el contenido y cuando ha tocado incluir obligatoriamente por regulación tecnología nueva de emisiones y seguridad: así, el Qashqai III incorpora casi infinitos asistentes ADAS, conectividad Google integrada, instrumentación digital, propulsión electrificada y una calidad percibida que lo sitúa en otra liga. No es simplemente más caro: es un automóvil de una generación industrial distinta.
Y sin embargo, lo más admirable del Qashqai no está en lo que ha cambiado, sino en lo que ha sabido conservar. Sigue leyendo el mercado antes que muchos rivales. En 2007 anticipó el auge SUV. En 2025 interpreta una nueva transición: la electrificación sin ansiedad de enchufe, pensada para el conductor real. Porque su solución e-POWER ya está siendo copiada y adaptada por numerosos rivales a nivel mundial.
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