Y ya no solo en marcas chinas. Puedes comprarte un Citroën C3 eléctrico por poco más de 17.000 euros, un coche muy sencillo pero que cumple su cometido. El BYD Dolphin Surf se ha logrado posicionar en un lugar particular, a medio camino entre los eléctricos considerados low cost (el propio ë-C3 o el Dacia Spring, por ejemplo) y los generalistas, como el Renault 5 o el Hyundai Inster.
Y a medio camino me refiero en varias cosas, comenzando por su precio. No cuesta diecisiete mil euros y pico, pero tampoco veinticuatro mil. Parte de 19.990 euros y llega a 26.490 euros en su mejor versión. Pero es que además viene equipado a saco, con hasta tapicería de cuero sintético, además de una pantalla central de 10,1″ que es giratoria (puedes ponerla en posición vertical u horizontal).

Habrás visto por la calle algunos Dolphin Surf de color amarillo lima. Ese es el tono gratuito, que encaja con las formas del coche. Si quieres un tono metalizado, es el único extra por el que hay que pagar (650 euros).
También se halla a caballo entre ellos en lo relativo a conducción, por ejemplo. Se siente más coche que los baratos, con más estabilidad y agrado de uso, pero no llega al refinamiento y cualidades de los que cuestan más dinero.

Por dentro tiene calidades muy estándar, correcta, dentro de lo esperable, y cuenta con botones físicos que permiten que la experiencia no sea totalmente digital, aunque bien es cierto que los de la consola central, aquí sí, transmiten el tacto de barato.
En los que gana a todos, sólo el Hyundai Inster le hace frente, es en habitabilidad en las plazas traseras. Buenísimas gracias a su amplia batalla a pesar de que la carrocería se queda justo por debajo de los cuatro metros de largo. Lo complementa con un maletero normal, eso sí, de 308 litros.
Este no es el Dolphin Surf que yo me compraría
En los departamentos de prensa tienen la costumbre de configurar los coches con las mejores especificaciones. Es lógico, quieren mostrártelas. No es excepción este BYD Dolphin Surf, que lleva la batería de 43 kWh y el motor de 156 CV, absolutamente innecesarios para un coche de ciudad.
Porque por 2.500 euros menos puedes quedarte con un Dolphin Surf con la misma batería pero con 88 CV. No vas a aprovechar los 156 CV en este coche, créeme, porque no es para carretera (luego entramos en eso). Es más, si me apuras, yo me ahorraría otros 4.000 euros adicionales a esos 2.500 euros y me quedaría con el Dolphin Surf con 88 CV pero con batería de 30 kWh.

Porque 220 km de autonomía los veo más que suficientes para un coche que te va a acompañar en el uso cotidiano, en ciudad, circunvalación y tal. Yo creo que no se necesitan los 310 km que homologa con la batería de 43 kWh.
Porque es que además no es un coche para carretera. En ese entorno cumple pero no tanto como en ciudad. Gasta mucho más, curiosamente, el bajo consumo en ciudad que puedes obtener con él, es demasiado más alto en carretera si circulas a velocidad digna. Además hay algunos ruidos aerodinámicos que no resultan molestos pero se notan.

En su defensa hay que decir que se puede recargar a una potencia de 85 kW en corriente continua, dato totalmente real en nuestras pruebas y mejor que el de la mayoría de eléctricos pequeñitos.
En el asunto estético no suelo entrar. A mí no me gusta, ese frontal ‘a lo Lambo’ y esos tres cuartos traseros tan atrevidos no me acaban de convencer. Pero la gente lo está comprando, así que sí que gusta. Y es que, aparte, objetivamente hablando es un coche eléctrico sensato, una herramienta de transporte cotidiano que te va a satisfacer casi seguro.
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