La agresividad al volante sigue siendo uno de los grandes problemas de la circulación en España. Así lo refleja un estudio elaborado por la Fundación Línea Directa, que revela que el 74% de los conductores españoles admite insultar de manera habitual a otros usuarios de la vía cuando conduce.
El informe, presentado dentro de la iniciativa «Conductor sostenible: una nueva forma de estar al volante», analiza los hábitos de conducción de los españoles a través de una encuesta realizada a 1.700 conductores y de diferentes estudios históricos sobre seguridad vial. Sus conclusiones muestran que unos 21 millones de conductores reconocen «transformarse» al ponerse al volante, adoptando comportamientos agresivos que no mantienen fuera del coche.
Adelantamientos intimidatorios y discusiones de tráfico
Además de los insultos, el estudio recoge otras conductas preocupantes relacionadas con la convivencia en carretera. Más de 7 millones de conductores reconocen realizar adelantamientos bruscos o intimidatorios para presionar a otros usuarios de la vía.
El uso agresivo del claxon también es habitual. En concreto, el 29% de los encuestados admite utilizarlo de forma reiterada como señal de protesta o enfado. Pero uno de los datos más llamativos del informe es que 3,7 millones de conductores aseguran haber retado a otros conductores a salir del coche tras una discusión de tráfico.
Según la Fundación Línea Directa, este tipo de actitudes tienen una relación directa con el aumento del riesgo en carretera y con la accidentalidad.

La agresividad multiplica el riesgo de accidente
La entidad recuerda además las conclusiones de un estudio previo realizado junto al Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), en el que se señalaba que la agresividad al volante multiplica por 30 el riesgo de sufrir un accidente grave.
El informe también concluía que más de 100.000 conductores han sido responsables directos de un siniestro debido a comportamientos agresivos durante la conducción.
Entre las principales razones que los propios conductores dan para justificar estas reacciones aparecen el estrés, los atascos, la actitud de otros conductores, la sensación de anonimato y el egoísmo.
Velocidad, alcohol y falta de distancia de seguridad
El estudio también pone el foco en otros hábitos peligrosos relacionados con la seguridad vial. Uno de cada tres conductores reconoce no respetar los límites de velocidad, el mismo porcentaje que admite no mantener la distancia de seguridad con el vehículo precedente.
Además, el 14% de los encuestados confiesa consumir alcohol antes de conducir, una conducta que continúa teniendo un importante peso en la siniestralidad vial.

Según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, el 34% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico durante el pasado año dio positivo en alcohol. Si se suman también los positivos en drogas y psicofármacos, la cifra se aproxima al 50%.
Para la Fundación Línea Directa, estos datos evidencian la necesidad de fomentar una conducción más calmada, empática y responsable con el objetivo de mejorar la convivencia y reducir las víctimas en carretera.
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