El lanzamiento del nuevo Mercedes GLC eléctrico no ha comenzado con el pie derecho. A pesar de que el SUV está registrando una elevada demanda desde su llegada al mercado europeo, la firma alemana se ha visto obligada a suspender temporalmente su producción debido a problemas de suministro de varios componentes esenciales, entre ellos las baterías.
El modelo se fabrica en la planta de Bremen (Alemania), donde comparte línea de montaje con versiones de combustión e híbridas gracias a un sistema de producción flexible. Sin embargo, el aumento del ritmo de fabricación ha dejado al descubierto dificultades con algunos proveedores clave.
Retrasos en el suministro de baterías y otros componentes
Uno de los principales contratiempos afecta a las baterías suministradas por el fabricante chino CATL. Según diversas informaciones, la planta que la compañía está poniendo en marcha en Hungría no habría alcanzado todavía el volumen de producción previsto, provocando retrasos en las entregas destinadas a Mercedes.
Ante esta situación, el fabricante alemán ha tenido que recurrir de forma provisional a baterías enviadas directamente desde China, una solución que incrementa considerablemente los tiempos de transporte y dificulta mantener el ritmo de producción previsto.

Pero las baterías no han sido el único problema. También se han registrado incidencias con el suministro de mazos de cables eléctricos, fabricados por la empresa Kromberg & Schubert. La prensa alemana apunta a que una planta situada en Marruecos sufrió importantes alteraciones en su actividad tras las fuertes inundaciones registradas durante la pasada primavera, afectando al abastecimiento de estos componentes.
Mercedes asegura que la situación ya está controlada
Desde la marca aseguran que los problemas de suministro ya han sido solucionados y que el objetivo ahora es recuperar el tiempo perdido aumentando el ritmo de fabricación durante los próximos meses.
Mientras tanto, los clientes que ya han realizado su pedido deberán armarse de paciencia, ya que los plazos de entrega rondan actualmente los seis meses. Una espera considerable para uno de los modelos más importantes dentro de la estrategia de electrificación de Mercedes-Benz.
El BMW iX3 toma ventaja en Europa
Estos retrasos ya se reflejan en las cifras de matriculaciones. Desde el inicio de las entregas, a mediados de mayo, el nuevo Mercedes GLC eléctrico habría registrado alrededor de 3.300 unidades matriculadas en Europa.
En ese mismo periodo, el BMW iX3, que llegó al mercado unas semanas antes, habría alcanzado cerca de 15.500 matriculaciones, situándose claramente por delante de su rival.

Más allá de las prestaciones o la autonomía, la batalla entre ambos SUV eléctricos también dependerá de un aspecto cada vez más determinante en la industria del automóvil: la capacidad de garantizar el suministro de componentes y mantener un ritmo de producción estable.
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