Comprar un coche nuevo suele ser una de las inversiones más importantes para cualquier conductor, pero hay un factor que muchas veces pasa desapercibido hasta el momento de venderlo: la depreciación. Mientras algunos modelos consiguen mantener una parte importante de su valor con el paso de los años, otros llegan a perder más del 60 % de su precio en apenas un lustro, convirtiendo la operación en un coste añadido que no siempre se tiene en cuenta al realizar la compra.
Un análisis elaborado por carVertical pone de manifiesto que la depreciación no depende únicamente del precio inicial del vehículo. La demanda en el mercado de ocasión, el tipo de motorización, los costes de mantenimiento o incluso la evolución tecnológica influyen de forma decisiva en el valor que conserva un automóvil con el paso del tiempo.
El Nissan Leaf lidera la lista de los modelos que más valor pierden

Entre los vehículos analizados en España, el Nissan Leaf encabeza el ranking de los modelos que más se deprecian. Según el estudio, este eléctrico pierde de media un 63,6 % de su valor cinco años después de su matriculación. Tras él aparecen el Opel Insignia, con una depreciación del 62,5 %, seguido por el Peugeot 308 (57,8 %), el Peugeot 508 (57,7 %) y el Opel Astra (56,6 %).
Aunque la depreciación afecta a prácticamente todos los coches nuevos, los expertos recuerdan que el mayor descenso del valor suele producirse durante los primeros años de vida del vehículo. Después, esa pérdida de valor continúa, pero lo hace de una forma mucho más gradual.
En el ámbito europeo la tendencia es similar, aunque con diferencias entre mercados. El Jaguar I-Pace ocupa el primer puesto entre los modelos que más valor pierden, con una depreciación media del 73,1 % en cinco años. También figuran en los primeros puestos el Land Rover Range Rover, el propio Nissan Leaf, el Audi e-tron y el Jaguar XF.
Los eléctricos y los coches de lujo son los que más sufren la depreciación
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los vehículos eléctricos y los modelos de gama alta son, por norma general, los que experimentan una mayor pérdida de valor.
En el caso de los eléctricos, el principal motivo es la rápida evolución de la tecnología. Cada nueva generación ofrece baterías con mayor capacidad, mejores autonomías y sistemas de carga más rápidos, lo que hace que modelos lanzados hace solo unos años resulten menos atractivos frente a las novedades del mercado. A ello se suma la incertidumbre que todavía existe entre algunos compradores del mercado de segunda mano sobre el estado de las baterías o el coste de una posible sustitución, factores que reducen su demanda y, en consecuencia, su precio.
Los coches premium, por su parte, también registran depreciaciones elevadas debido a su alto precio de compra y a los costes de mantenimiento y reparación. Una vez finaliza la garantía, muchos compradores prefieren optar por vehículos más recientes o por modelos de segmentos inferiores que ofrecen tecnologías similares con un coste de uso considerablemente menor. Otro aspecto que juega en contra de estos automóviles es la rápida incorporación de nuevas tecnologías. Sistemas multimedia, asistentes a la conducción o equipamientos que hace pocos años eran exclusivos quedan rápidamente superados, haciendo que los modelos anteriores pierdan atractivo frente a las últimas generaciones.
Elegir bien el modelo también puede ahorrar miles de euros

No todos los coches evolucionan igual en el mercado de ocasión. El informe muestra que algunos modelos consiguen conservar mejor su valor gracias a una combinación de fiabilidad, costes de mantenimiento contenidos y una demanda constante.
En España, el Hyundai Ioniq y el Fiat 500 son los vehículos que mejor resisten el paso del tiempo desde el punto de vista económico, con una depreciación media del 54,7 % en cinco años. Les siguen el Land Rover Range Rover Velar, el Jaguar E-Pace y el Jaguar F-Pace, todos ellos con pérdidas de valor ligeramente superiores.
La diferencia puede parecer pequeña cuando se expresa en porcentajes, pero en la práctica supone miles de euros de diferencia entre dos vehículos con precios similares cuando llega el momento de venderlos. Por ello, cada vez son más los expertos que recomiendan tener en cuenta la depreciación antes de cerrar una compra. Además del precio inicial, conviene valorar aspectos como la popularidad del modelo, su historial de fiabilidad, el coste de las revisiones, la disponibilidad de recambios o la evolución prevista de la tecnología que incorpora.
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