La razón de estas cifras de edad media de parque -en el caso de los eléctricos, dos años- no es solo cultural, sino también normativa. China mantiene una política muy restrictiva con los coches usados importados, incluidos los clásicos: no pueden matricularse y, por tanto, no pueden circular legalmente. Los vehículos clásicos quedan relegados a garajes privados, colecciones de alto nivel o a apariciones puntuales en eventos concretos. Incluso se debate una posible flexibilización: permitir la entrada de un número limitado de coches, con seguimiento GPS permanente. La única excepción llamativa: los vehículos de más de 100 años, sujetos a reglas más permisivas.

Solución: si no puedes importar el pasado, fabrícalo
Ahí entra FullGood Motor, una todavía pequeña firma con base en Pekín que nació gracias a la iniciativa de un club de motoristas con más de 30 años de historia. En 2020, varios miembros se hicieron la pregunta clave: si los coches que les apasionaban no podían circular en China, ¿por qué no crear «clásicos nuevos» desde cero, usando plataformas actuales y diseño contemporáneo?
En un salón como el de Pekín donde muchas marcas competían a base de pantallas gigantes y cifras de caballaje desmesurado, FullGood Motor llamaba la atención por otro motivo: sus coches «parecen» clásicos sin ser «ese» clásico. A primera vista, el ojo reconocía proporciones familiares: capós largos, líneas de cintura marcadas, pilotos redondos o cromados sugeridos… Pero cuando intentabas ponerle nombre, se escapaba. Y ahí estaba, precisamente, el truco.

Lo que Full Good propone es hacer coches que «recuerdan» a grandes iconos sin ser copias exactas. Es el neo-retro llevado a un extremo calculado, sin ser un modelo al que puedas señalar como plagio. Son coches, una vez que los ves de cerca, que se parecen a todo… sin copiar a nadie, una forma de activar la nostalgia sin acabar en el despacho de un abogado.
Intentamos conseguir en el stand de FullGood Motor más información y no pudimos pasar de un folleto. Es verdad que pudimos entender el planteamiento que encaja con una tendencia evidente: usar herramientas de diseño digital e incluso enfoques de IA generativa para iterar rápido, ajustar rasgos y evitar elementos demasiado identificables de coches históricos.
Lo que sí vimos y fotografiamos fue una especie de homenaje al Corvette C1 construido sobre un chasis/plataforma BYD, y bautizado como Dolphin SS. BYD habría aceptado colaborar en este ejercicio, que no busca la réplica fiel, sino el guiño. A sus costados pudimos sorprendernos con otros conceptos en los que contaron con la colaboración de socios como como Nanjing y Jinlong (conocido por sus autobuses): el resultado era el Summer, una reinterpretación moderna de la furgoneta clásica tipo VW Combi o Bulli; o también te podía sorprender el Rocket, inspirado en el Cadillac Series 62 de 1959 o el Hot-Rock con aire de hot rod; e incluso una lectura propia de la espectacular Morgan Three-Wheeler.

Próxima estación, producción en pequeñas series y salto a Estados Unidos
De momento, estas carrocerías retro parecen destinadas a rodajes, promociones, caprichos de clientes adinerados y exhibiciones. Pero el salto real será otro: homologación, seguridad y emisiones para pasar de escaparate a carretera. FullGood dice «We Revive Classics», y la siguiente prueba será demostrarlo con producción, aunque sea limitada. Incluso suena su posible aparición en el Salón de Los Ángeles, un escenario perfecto para medir qué ocurre cuando EE. UU. descubre que China está reinterpretando—sin copiar—parte de su mito automovilístico.
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