Sí que es cierto que con el declive paulatino de los diésel, esos pequeños urbanitas que consumían en el orden de cuatro litros cada cien kilómetros, a veces incluso menos, se han ido perdiendo. Pero con mecánicas de gasolina cada vez más eficientes y con truquitos como la hibridación ligera, poder tener un coche que gaste poco es algo que se está recuperando.
Hay unos cuantos ejemplos, pero hoy hablaremos de uno al que, vete tú a saber por qué, tengo cierta estima. Se trata del Suzuki Swift, un modelo, a mi modo de ver, injustamente olvidado. Vale que no es el mejor del segmento en nada, pero es ultrafiable, tiene buen precio y gasta poquísimo. ¿No es eso lo que busca tanta gente?
En su actual generación, es uno de los pocos urbanos que respeta las dimensiones tradicionales de los utilitarios, por debajo de los cuatro metros de largo. 3,86 metros exactamente. Claro que eso implica que tenga plazas traseras modestas y un maletero entre pequeño y mediano, con 265 litros de capacidad.

Pero el gran valor de este coche está, según mi criterio, en lo bien que va, en que no se rompe, en que gasta poquísimo y en que es tuyo por menos de 20.000 euros, que en los tiempos que corren, no es tan común.
Los valores del Suzuki Swift
Es un coche simpático. Quizá con algunos atributos femeninos en lo que respecta a su diseño. Muy redondito, compacto… Por dentro se ve sencillo, con todo muy ordenado, con buen tacto en todos los mandos. Eso sí, con una calidad muy modesta, cosa que puedes apreciar en sus plásticos y hasta en su carrocería. No es el mismo sonido que se produce al cerrar la puerta de este vehículo que la de un Seat Ibiza, por ejemplo.

Claro que por 18.850 euros, que es lo que cuesta este Swift en su acabado básico S1 (este de las fotos es el más caro S3), pocas opciones tienes si quieres un coche con etiqueta ECO que no sea el Sandero de GLP.
El Swift cuenta con un motor 1.2 de gasolina de tres cilindros increíblemente frugal. Sólo tiene 83 CV, pero como los desarrollos de la caja de cambio manual de cinco marchas son más bien cortos, y como el coche pesa en vacío poco más de 900 kg, se siente bien.
El peso, importante para que un coche gaste poco
Esa ligereza es también en parte culpable que el Swift sea un coche que gaste poco. Homologa 4,4 L/100 km y, en la práctica, es tremendamente fácil llevarlo en unos 4,8 L/100 km sin esfuerzo alguno por tu parte.

La etiqueta ECO se la brinda un sistema de hibridación ligera de 12V provisto de un motorcillo de 3 CV. No sirve para nada en términos prácticos, ni lo notarás, pero le vale para lograr un pequeño ajuste de consumo de gasolina a la baja y para llevarse el distintivo medioambiental ECO.
Luego el coche tiene un tacto de conducción satisfactorio, precisamente porque se siente ligero. Es manejable, ágil y hasta moderadamente cachondo cuando enlazas algunas curvas. Y con un grato tacto en la palanca del cambio manual.

El Swift es un coche en el que rápidamente notas carencias en lo relativo a refinamiento o calidades. Está mejor hecho un Seat Ibiza, un Renault Clio o un Opel Corsa. Sin embargo es mejor que un Fiat Panda o un Dacia Sandero. Si buscas un coche que gaste poco, una fuerte alternativa a este Swift podría ser el Toyota Aygo con su nuevo motor híbrido.
Pero, al mismo tiempo, es un vehículo en el que igual de rápidamente notas virtudes en lo relativo a su uso. Aparte de consumir poquísimo, te ha costado poco dinero (menos que cualquier alternativa a su nivel) y, si lo mantienes bien, ya sería raro que se te rompiese algún día…
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