El precio sigue siendo uno de los principales argumentos que frenan la compra de un coche eléctrico frente a uno de combustión. Sin embargo, esa situación empieza a cambiar en algunos segmentos. BMW acaba de protagonizar uno de los ejemplos más llamativos: el BMW iX3 ya es más barato que el BMW X3 en España, algo poco habitual entre dos modelos equivalentes dentro de una misma gama.
La diferencia no es enorme, pero sí significativa porque rompe una barrera psicológica que durante años ha acompañado a los vehículos eléctricos: la de ser siempre más caros que sus alternativas térmicas.
El BMW iX3 se coloca por debajo del X3
La marca alemana ha incorporado recientemente una nueva versión de acceso del BMW iX3, lo que ha permitido reducir el precio de entrada de su SUV eléctrico.
En el mercado español, el BMW iX3 40 arranca en 63.650 euros, mientras que el BMW X3 20 xDrive de gasolina parte desde 64.550 euros. La diferencia es de 900 euros a favor del eléctrico, una situación que hasta hace poco parecía difícil de imaginar en un fabricante premium. Además, la comparación resulta especialmente relevante porque ambos modelos compiten por un perfil de cliente muy similar: conductores que buscan un SUV familiar de tamaño medio con un elevado nivel de equipamiento y tecnología.
La ventaja económica puede ser aún mayor
La diferencia entre ambos modelos no se limita únicamente al precio de catálogo. En el caso del BMW X3 de combustión, hay que tener en cuenta factores adicionales como los impuestos asociados a las emisiones o los costes de uso a largo plazo, especialmente en un contexto marcado por el aumento del precio de los carburantes y las restricciones medioambientales en muchas ciudades.
Por su parte, el BMW iX3 se beneficia de costes energéticos más bajos y de ventajas vinculadas a la movilidad eléctrica, aspectos que pueden inclinar todavía más la balanza para determinados compradores.
Aunque sigue siendo un vehículo que supera ampliamente los 60.000 euros, el hecho de que el eléctrico sea más asequible que el modelo térmico representa un cambio de tendencia importante dentro del segmento premium.
La estrategia de BMW empieza a dar resultados
Detrás de este movimiento se encuentra el trabajo realizado por BMW en el desarrollo de su nueva generación de vehículos eléctricos y en la optimización de sus costes de producción.
La compañía lleva tiempo defendiendo que las nuevas plataformas específicas para eléctricos permitirán reducir costes y acercar progresivamente los precios de estos modelos a los de combustión. El caso del iX3 es uno de los primeros ejemplos claros de esa estrategia. Y podría no ser el último.
Los próximos lanzamientos eléctricos de BMW, especialmente los modelos de acceso previstos para los próximos años, podrían seguir el mismo camino y situarse incluso por debajo de sus equivalentes de gasolina o diésel.
Un cambio simbólico para el mercado
Más allá de los números, el caso del BMW iX3 tiene un importante valor simbólico para la industria.
Durante años, el sobrecoste de los vehículos eléctricos ha sido uno de los principales argumentos utilizados por los consumidores para justificar la compra de modelos de combustión. Que un SUV eléctrico premium se sitúe por debajo de su equivalente térmico demuestra que el mercado está entrando en una nueva fase.
Todavía queda camino por recorrer para que los eléctricos sean realmente accesibles para todos los bolsillos, pero movimientos como este reflejan que la diferencia económica entre ambas tecnologías empieza a desaparecer en algunos segmentos.
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