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El motor 1.2 PureTech de Peugeot ha vuelto al centro del debate tras una explicación detallada sobre su evolución, sus problemas más conocidos y el cambio profundo que ha dado paso a su nueva generación. Un propulsor que, pese a haber sido premiado internacionalmente 📈 en sus primeras versiones, ha acumulado controversia por su fiabilidad en determinadas condiciones de uso.
Un motor premiado… que acabó bajo la lupa
El 1.2 PureTech, desarrollado dentro del grupo Stellantis, nació como un motor moderno, eficiente y capaz de ofrecer buenas prestaciones con consumos ajustados. De hecho, en sus primeras iteraciones fue reconocido por su rendimiento y equilibrio, lo que le permitió ganar prestigio en el sector.
Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a aparecer incidencias recurrentes en algunas unidades. Aunque no todos los casos eran graves, sí existía un patrón suficiente como para generar preocupación entre usuarios y talleres.

Los problemas más comentados: correa en aceite y carbonilla
Uno de los puntos más polémicos ha sido la famosa correa de distribución “belt-in-oil”. Este sistema, que en teoría combinaba eficiencia y durabilidad, podía degradarse bajo ciertas condiciones, generando residuos que terminaban afectando al circuito de lubricación.
Cuando esta situación se producía, podía reducirse la presión de aceite y aumentar el riesgo de averías importantes si no se detectaba a tiempo.
A esto se sumaban otros fenómenos habituales en motores de pequeña cilindrada modernos, como la acumulación de carbonilla en pistones y segmentos. Este problema podía afectar al sellado interno del motor, aumentar el consumo de aceite y reducir la eficiencia general del conjunto.

La respuesta del fabricante y las mejoras aplicadas
Ante estas incidencias, Peugeot y Stellantis reaccionaron con distintas campañas técnicas, programas de revisión y ampliaciones de garantía. Además, se han implementado soluciones destinadas a mejorar la durabilidad y la seguridad del conjunto mecánico.
En la nueva generación del motor, conocida como Gen 3 o Turbo 100 / 145, se han introducido cambios relevantes. Entre ellos destacan los pistones rediseñados, mejoras en la gestión térmica, evolución de la culata y modificaciones en el sistema de distribución.
En algunos casos, incluso se ha sustituido el sistema anterior por soluciones más robustas, como el uso de cadena en lugar de correa en determinadas versiones.

Un rediseño profundo más que una simple evolución
El fabricante defiende que no se trata de una actualización menor, sino de un rediseño prácticamente completo del motor. La arquitectura se mantiene por compatibilidad de espacio, pero los componentes internos han sido revisados en profundidad para corregir los puntos débiles detectados en generaciones anteriores.
Esto convierte al nuevo PureTech en un motor con una filosofía diferente, más centrada en la durabilidad y la estabilidad a largo plazo.
Primeras conclusiones
El caso del 1.2 PureTech deja una lección clara en la industria: incluso los motores premiados pueden presentar problemas cuando se llevan al límite de la eficiencia.
La nueva generación supone un paso adelante importante, con soluciones técnicas que buscan recuperar la confianza del mercado. Sin embargo, el tiempo será el factor decisivo para confirmar si este rediseño es suficiente para cerrar definitivamente la polémica.
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